A pocas semanas del último Grand Slam de la temporada, la organización del US Open abrió una ronda de reuniones con las principales estrellas del circuito ATP y WTA para evitar un posible boicot. El reparto del dinero de los premios vuelve a ser el eje del conflicto.
El US Open busca adelantarse a un nuevo conflicto con los jugadores y ya inició una serie de reuniones con las principales figuras del circuito profesional para evitar un posible boicot durante el último Grand Slam de la temporada.
La USTA, entidad organizadora del torneo, mantiene conversaciones con referentes del tenis mundial como Jannik Sinner, Aryna Sabalenka, Elena Rybakina, Ben Shelton, Coco Gauff y Jessica Pegula, con el objetivo de alcanzar un acuerdo antes del inicio de la competencia.
El principal punto de discusión es el premio en metálico, una problemática que ya generó tensión en los últimos Grand Slam. En Roland Garros, varios jugadores impulsaron un boicot a las entrevistas durante la jornada de prensa como forma de protesta, mientras que en Wimbledon también se evaluó una medida similar, aunque finalmente fue suspendida tras un entendimiento entre las partes.
En esta oportunidad, el objetivo es evitar que el conflicto afecte al torneo de dobles mixtos, que se disputará por segundo año consecutivo en la semana previa al inicio del cuadro principal.
De acuerdo con información publicada por The Athletic, las primeras reuniones entre los representantes de los jugadores y la USTA fueron positivas y permitieron algunos avances, aunque las negociaciones continúan abiertas.
Entre los principales reclamos, los tenistas solicitan que una mayor parte de los ingresos generados por los torneos de Grand Slam sea destinada a los premios económicos, siguiendo el camino iniciado recientemente en Roland Garros y debatido también en Wimbledon.
Además, piden un incremento en los aportes destinados a los fondos de pensión y cobertura médica, con el objetivo de beneficiar no solo a las grandes figuras sino también a los jugadores que integran el resto del circuito profesional.
Otro de los planteos apunta al futuro del deporte: los tenistas buscan tener mayor participación en las decisiones relacionadas con el calendario, la organización y la gestión de los torneos, un reclamo que gana fuerza en el tenis internacional.
Mientras continúan las negociaciones, el US Open intenta evitar que el conflicto escale y complique el desarrollo de uno de los eventos más importantes de la temporada.
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