4 April, 2025

De eliminado en la clasificación a la tercera rueda de un Masters 1000, el de Miami. Por eso el festejo, como incrédulo, de Camilo Ugo Carabelli, el porteño que está viviendo un 2025 de quiebre. De quiebre positivo. El 65º del ranking mundial confirmó su mejor momento en el tenis, con una victoria sobre un preclasificado, y local, en la segunda etapa de un torneo que en una época era considerado como un quinto certamen de Grand Slam. El argentino se impuso a Alex Michelsen, 32º favorito, por 6-7 (3-7), 7-5 y 6-3 en 2 horas y 32 minutos y está haciendo valer la buena suerte que le tocó en el sureste de Estados Unidos.

Ugo Carabelli cayó en la última instancia de la qualy, frente a otro anfitrión, Ethan Quinn. No era un buen signo, en absoluto: el chico de 21 años es el 135º del mundo y tenía apenas 13 partidos en su carrera en el ATP Tour. Pero una baja ajena lo convirtió en perdedor afortunado. Con otro guiño del azar: su estreno en el cuadro principal se dio contra otro clasificado –y también estadounidense–, Brandon Holt. Un caso parecido al suyo: 26 años, poca actividad en el circuito mayor, más derrotas que triunfos (2 y 8). Pero más atrás en el ranking, 116º. A Camilo le costó –todo le toma esfuerzo–, pero lo dejó atrás con un 6-2, 6-7 (5-7) y 6-4.

Y este viernes, contra un Mickelsen a priori superior, jugó como debe jugar, de forma inteligente, explotando virtudes y minimizando defectos. Lo suyo no es la potencia (26 tiros ganadores contra 35), sino la mano, la muñeca, como mostró en algunos puntos de deleite. Ante un rival potente hay que evitar equivocarse, y es lo que hizo el argentino (24 contra 46 errores no forzados). Y con eso compensó su inferioridad en el servicio: tuvo 67% de eficiencia en el primero contra 76% y, sobre todo, le costó mucho conservar el saque (necesitó 112 primeros servicios contra 96).

Dos estadísticas lo mostraron consistente mentalmente. Una, en cuanto a fortaleza: salvó 4 de los 5 puntos de quiebre que afrontó, contra 0 de 3 que le provocó a Mickelsen. La otra, en cuanto a criterio: subió mucho menos a la red (13 contra 28), pero resolvió mejor que el rival en ese sector (92% contra 71%).

Ugo Carabelli, de 25 años, es profesional desde 2016, pero es ahora cuando, entrenado por Leonardo Olguin y Marcos Massonneau, está despegando en su carrera. Hasta antes del M-1000 de Miami registraba 10 éxitos y 13 caídas, y este año ya tiene saldo bien positivo hasta el momento, de 8 y 4. Un salto bien nítido, que incluye recientes semifinales en Río de Janeiro y Santiago y la obtención del challenger de Rosario. Sumar otra victoria en Florida no será nada fácil: en la tercera rueda tendrá por adversario a Novak Djokovic.

Un rato después del argentino, el serbio se enfrentó con el australiano Rinky Hijikata, 86º del ranking. No tuvo más inconvenientes que desempatar un set en el tie break, que se llevó ampliamente, tras arrollar en el primer parcial. El 6-0 y 7-6 (7-1) lo hizo igualar un récord del español Rafael Nadal, el de triunfos en el nivel de Masters 1000: 410. Los dos quedaron lejos de “el otro mejor de la historia”, el suizo Roger Federer, que consiguió 381. El resto, en otra liga: el escocés Andy Murray –hoy preparador de Djokovic– logró 230, y el estadounidense Andre Agassi, 209. De ellos, solamente Nole está activo. Así de grande es la diferencia que les lleva a los demás tenistas actuales.

Partidos jugados en el nivel de Masters 1000

Otro de los veteranos, no obstante, sigue soplando más que leves brisas. Gaël Monfils, como rejuvenecido en los últimos tiempos, avanza en Miami. Luego de eliminar al húngaro Fabian Marozsan (6-3, 3-6, 6-4), en la segunda etapa del certamen se impuso a un duro, el checo Jiri Lehecka, 26ª cabeza de serie. Entregó acciones típicas de su repertorio desenfadado y talentoso, pero el punto más destacado fue ganado por su oponente. Largo como lo es, el francés llegó con lo justo a una volea cruzada y la devolvió a un ángulo, casi imposible de replicar. No para Lehecka.

El checo llegó… de espalda a la pelota, que se le iba larga. Contra un vértice del fondo de la cancha, respondió inspirado en el invento de un argentino: la gran Willy, creación de Guillermo Vilas. Remató entre las piernas con la cancha por detrás de él y su passing cruzado superó a un Monfils indolente en esa jugada, en la que pareció creer tener ganado el tanto y no se reposicionó a tiempo. De todos modos, la Pantera terminó imponiéndose por 6-1, 3-6 y 7-8 (10-8) y avanzando a una tercera etapa de un M-1000. A sus 38 años y desde su 46º puesto internacional, cada éxito en un torneo importante y sobre un preclasificado es valioso y festejado.

Su próximo desafío podía ser mucho más peligroso que el que efectivamente será: el español Jaume Munar marginó a Daniil Medvedev, derrotándolo por un impensadamente concluyente 6-2 y 6-3. No es bueno el presente del ruso, que cayó el lugar de la clasificación de la ATP.

Otro francés talentoso genera lo contrario a Monfils: en Miami Corentin Moutet volvió a hacer de las suyas. Definió el primer set con un saque de abajo, corto y con efecto, celebrado por él ante la indiferencia de su sorprendido adversario, el chileno Alejandro Tabilo. Tras ese 7-5, se trenzó en una discusión con un espectador. A tal punto dejó fluir su carácter irascible que el umpire le hizo varias advertencias. No le alcazaron.

La indisciplina de Moutet continuó brotando, llegó a aparecer un supervisor del campeonato para hablar con él y hubo consecuencias: al francés se le dio por perdido el último punto del segundo set, que se le fue por 6-3, y además se lo sancionó con un game de multa, el primero del último parcial. O sea, sin haber jugado ni un tanto del parcial, empezó perdiendo el tercer set, por 1-0.

No se recuperó, más allá de un rapto de brillantez: un tiro alto y débil de Tabilo que picó cerca de la red pasó entre las piernas de Moutet, que lo conectó suavemente, de sobrepique y cruzado, para dejar desairado, fuera de acción, al 30º preclasificado. Tanta calidad hubo en ese toque, y tan extravagente es el díscolo hábil, que pidió largamente al público que lo aplaudiera. Y fue correspondido.

Sin embargo, una vez más Moutet se quedó temprano en el camino. El 5-7, 6-3 y 7-5 en favor de Tabilo despidó de Miami a ese personaje que es el francés. No iba a tenerla accesible si hubiera seguido en pie: el chileno se enfrentará ahora con Casper Ruud, el 5º favorito.

En la misma cancha, a continuación, se presentó otro argentino, Francisco Cerúndolo. Que, cuando está bien, es de temer. Lo padeció otro francés, Alexandre Müller: el diestro porteño casi borró del court a quien había perdido contra Sebastián Báez la final del ATP 250 de Santiago, Chile. En apenas una hora, Fran venció por 6-1 y 6-2 al 41º del ranking, con gran supremacía en casi todos los rubros, como el de tiros ganadores, con 22-7, y el de errores no forzados, con 16-21.

Cerúndolo, de 26 años, 24º del planeta y 23ª cabeza de serie en Florida, se cruzará en la tercera rueda con el estadounidense Tommy Paul (12º favorito), triunfador frentre al kazajo Alexander Bublik por 5-7, 7-5 y 6-4.


Fuente: La Nacion