Max Verstappen volvió a la victoria en Bakú, pero la gran noticia del Gran Premio de Azerbaiyán fue el regreso de Carlos Sainz al podio. El madrileño, en su primera temporada con Williams, firmó un brillante tercer puesto detrás de Verstappen y George Russell, otorgándole a la escudería británica su primer ‘top-3’ desde 2021.

El español partió desde la segunda posición tras una clasificación ejemplar y mantuvo un ritmo sólido durante toda la carrera. Aunque no pudo resistir el ataque estratégico de Russell, que retrasó al máximo su parada en boxes para superarlo, el tercer puesto fue celebrado como un triunfo: el podio número 314 en la historia de Williams y el primero desde aquel logrado por el propio Russell en Spa-Francorchamps 2021.

La competencia no estuvo exenta de incidentes. La clasificación del sábado fue caótica con seis banderas rojas, y en la carrera del domingo hubo sorpresas desde la salida: Piastri y Alonso saltaron la largada, mientras que el líder del campeonato cometió un error grave al activar el sistema anticalado, cayendo al fondo del pelotón y abandonando tras un choque en la curva seis.

A partir de allí, Verstappen dominó sin sobresaltos y convirtió la prueba en otro paseo procesional como en Monza. Sainz, en tanto, se aferró a un ritmo impecable con el FW47, resistiendo la presión de los Mercedes. Finalmente, Russell apostó por una estrategia distinta y logró superarlo en el tramo final, relegando al español al tercer escalón del podio. Sin embargo, el resultado tuvo un sabor especial para el piloto y para Williams, que volvieron a sonreír en lo más alto de la Fórmula 1.

Con este podio, Sainz demuestra que aún puede ser protagonista en la máxima categoría, incluso lejos de Ferrari, y que Williams empieza a recuperar la competitividad que le dio gloria en otras décadas.

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