El Masters 1000 de Toronto, oficialmente denominado National Bank Open, sufrió un duro revés con las bajas de Carlos Alcaraz, Jannik Sinner y Novak Djokovic. Tres de las máximas figuras del circuito ATP se bajaron casi al mismo tiempo, lo que generó una reacción inmediata por parte de la organización del torneo.
“Obviamente, estamos decepcionados con las retiradas”, reconoció el director del evento, Karl Hale, en una entrevista. “Hablaremos con el circuito y con los jugadores para encontrar soluciones. Es un nuevo formato de 12 días y seguiremos trabajando en ello”, agregó, en referencia al cambio reciente en la duración del certamen.
La pasión del público no decae
Pese a la ausencia de tres gigantes del circuito, el interés del público canadiense se mantiene intacto. Según Hale, el domingo anterior al inicio del torneo ya se habían vendido todas las entradas sin que se supiera aún quiénes jugarían. “La tendencia es mejor que en 2023, esperamos romper el récord de asistencia”, sostuvo con optimismo.
El Masters de Toronto estableció su marca más alta en 2023 con 219.000 espectadores. Esa edición fue histórica no solo por el marco de público, sino también por la consagración de Jannik Sinner, quien logró allí su primer título Masters 1000, y por las semifinales alcanzadas por el español Alejandro Davidovich, único representante de su país aún en carrera en 2025.
Un calendario que vuelve a estar en discusión
Las renuncias de Alcaraz, Sinner y Djokovic vuelven a poner en el centro del debate la exigencia del calendario ATP. Los tres decidieron priorizar su descanso con vistas al Masters 1000 de Cincinnati y al US Open, dejando al descubierto un tema recurrente entre los jugadores: la falta de espacios de recuperación en la temporada.
El propio Alcaraz fue uno de los más críticos en las últimas semanas respecto al calendario apretado. A eso se sumaron las rápidas eliminaciones en Toronto de otros top como Medvedev y Tsitsipas, quienes tampoco atraviesan su mejor momento.
Sin embargo, desde la organización no comparten del todo esas críticas. “Es una opinión. No necesariamente estoy de acuerdo”, aclaró Hale, quien lleva 20 años como director del torneo. “La competición ha sido excepcional. Hablaremos con los jugadores y con la ATP, pero seguiremos avanzando con el objetivo de mejorar”.
Mientras tanto, el National Bank Open sigue su curso con buenas entradas, nuevos protagonistas y la expectativa de batir un nuevo récord de público, a pesar de las sensibles ausencias.
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