En una temporada que viene siendo cuesta arriba, Lewis Hamilton volvió a mostrar su frustración. Este sábado, en la clasificación del Gran Premio de Hungría, el británico no logró pasar a la Q3 y terminó 12°, mientras su compañero de equipo, Charles Leclerc, se quedó con la pole position.
La diferencia de rendimiento entre ambos Ferrari fue contundente, y Hamilton no ocultó su bronca: “Soy un inútil, un completo inútil. El equipo no tiene ningún problema, habrán visto el otro coche en la pole, así que probablemente tengan que cambiar de piloto”, lanzó sin filtro.
“La culpa es mía, y no creo que mejore”
Hamilton, siete veces campeón mundial, atraviesa un presente muy lejos de sus días gloriosos en Mercedes. Su adaptación al SF-25 ha sido más que complicada, y fue tajante: “Soy yo, la culpa es mía, y no creo que mejore”.
A pesar de los intentos de la escudería por mejorar su rendimiento —incluyendo ajustes en la suspensión trasera y mayor carga aerodinámica— el piloto de 40 años continúa sin encontrar el ritmo. Actualmente se ubica sexto en el campeonato y no ha logrado subir al podio en carreras tradicionales (solo lo hizo en algunas Sprint).
Ferrari confía en Leclerc, pero Hamilton se hunde
Mientras Leclerc suma cinco podios en lo que va del año, Hamilton no logra levantar cabeza. En Spa-Francorchamps ya había mostrado su malestar, y en Hungaroring repitió sensaciones: “Ni una sola vez este fin de semana sentí que podía hacer una buena clasificación”, confesó.
El presente del británico, a pesar del triunfo parcial en la Sprint de China, está lejos del piloto dominante que fue en Mercedes, donde obtuvo seis de sus siete títulos mundiales. Su primer año en Ferrari se está transformando en una gran decepción.
Este domingo, Hamilton tendrá revancha en la carrera, pero las señales no son alentadoras. Su nivel, sus declaraciones y la distancia con su compañero alimentan rumores sobre su futuro. ¿Podrá revertir la historia?
DIARIO DEPORTIVO – diariodeportivo.com.ar
