
Daniil Medvedev se caracteriza por ser un caso completamente a parte como tenista. Es un jugador con un estilo de juego único y poco ortodoxo, que apenas celebra sus triunfos y que se ha ganado a la afición gracias a su carisma y desparpajo en muchos momentos. Levantó un US Open y dejó una celebración extravagante, y su corona en las ATP Finals se caracterizó por la indiferencia que mostró al ganarla. Sin embargo, ayer en Indian Wells vimos a un Medvedev fuera de su personaje habitual.
El partido contra Arthur Fils de los cuartos de final fue extraño. El viento hizo de las suyas y en muchos momentos no permitía dejar ver el espectáculo que ambos jugadores intentaban dar. Eso sí, el duelo fue igualado y no se podía decidir de otra manera que en el tie break del tercer set. El ruso terminó consiguiendo la victoria (6-4 2-6 7-6) y dejó una celebración para la historia.
El punto que le hizo ganar fue muy dramático. El francés se aproximó a la red para dejar una bola muy difícil y alejada a Daniil, pero el ruso hizo gala de su gran velocidad y pudo devolver la bola, lo que sorprendió a Fils y tan solo pudo poner la raqueta sin ajustar el golpeo, por lo que mandó la pelota fuera por la línea de fondo. “La adrenalina me superó”, dijo Medvedev en la rueda de prensa posterior, “este año he perdido tres partidos muy ajustados y en momentos sientes que has perdido la confianza. Fue un punto que me sorprendió ganar y no pude controlarme”, aseguró.
Medvedev se disculpó con Fils por la efusiva celebración, aunque el galo no pudo ocultar la rabia por perder de forma tan dramática y destrozó la raqueta contra el suelo tras el saludo entre ambos.
Fuente: Mundo Deportivo