La Fórmula 1 reaccionó. Luego de un arranque de temporada 2026 cargado de críticas, incidentes y preocupación por la seguridad, la FIA, Liberty Media y los equipos alcanzaron un acuerdo para introducir modificaciones inmediatas en el reglamento técnico. El objetivo es claro: devolverle protagonismo al piloto y reducir riesgos en pista.

El punto de inflexión fue el fuerte accidente protagonizado por Oliver Bearman en Suzuka, tras un diferencial de velocidad de hasta 50 km/h con el Alpine de Franco Colapinto, producto de las distintas fases de gestión energética. A partir de allí, los pilotos alzaron la voz y la respuesta no tardó en llegar.

Las nuevas medidas comenzarán a regir desde el Gran Premio de Miami, en el primer fin de semana de mayo, tras una serie de reuniones técnicas entre la FIA, los equipos y los fabricantes de unidades de potencia.

Más control para el piloto en clasificación

Uno de los principales cambios apunta a la clasificación, donde hasta ahora la gestión de la energía condicionaba el rendimiento. Se reducirá la recarga máxima por vuelta de ocho a siete megajulios, lo que permitirá a los pilotos exigir más los autos durante la vuelta rápida.

Además, se incrementará la potencia de recarga del sistema eléctrico (superclipping) de 250 a 350 kW, reduciendo los tiempos de recuperación de energía entre dos y cuatro segundos. También se ampliará de ocho a doce la cantidad de Grandes Premios con límites energéticos reducidos, brindando mayor flexibilidad estratégica.

Menos diferencias extremas en carrera

La seguridad fue el eje central de las modificaciones. Para evitar diferencias de velocidad peligrosas, el “boost” o potencia extra tendrá un tope de 150 kW. De esta manera, se eliminan los picos extremos que generaban situaciones críticas en pista.

El MGU-K mantendrá los 350 kW en zonas clave de aceleración, pero se limitará a 250 kW en otros sectores del circuito, buscando reducir los acercamientos bruscos entre autos en distintas fases energéticas.

Esta decisión responde directamente a los reclamos de figuras como Max Verstappen, quienes cuestionaron duramente el impacto del nuevo reglamento en la conducción.

Cambios en las largadas para evitar accidentes

Otro punto crítico fue el momento de la largada. Episodios como el de Liam Lawson detenido en la grilla —que casi provoca un accidente con Colapinto— llevaron a implementar un sistema de asistencia.

A partir de ahora, se incorporará un mecanismo que detecta autos con baja velocidad al largar y activa automáticamente el MGU-K para garantizar un desplazamiento mínimo. Además, se encenderán luces traseras y laterales para alertar al resto de los pilotos.

Ajustes para condiciones de lluvia

Si bien aún no hubo carreras en pista mojada en 2026, los pilotos anticiparon sus preocupaciones. La FIA decidió aumentar la temperatura de las mantas térmicas de los neumáticos intermedios para mejorar el agarre.

También se reducirá el despliegue del ERS en condiciones de lluvia, con el objetivo de facilitar el control de los monoplazas en situaciones de baja adherencia.

Un cambio necesario en plena temporada

Las modificaciones llegan tras la cancelación de los Grandes Premios de Arabia Saudita y Bahréin, lo que permitió un margen de análisis más profundo. La FIA aprovechó ese paréntesis para escuchar a pilotos y equipos, y actuar en consecuencia.

Con estas medidas, la Fórmula 1 busca corregir rápidamente los efectos no deseados de una reglamentación que había generado más riesgos que espectáculo. Ahora, la expectativa está puesta en Miami, donde se verá si los cambios logran el impacto esperado.

La temporada 2026 entra en una nueva etapa, con ajustes que podrían marcar un antes y un después en el desarrollo del campeonato.

DIARIO DEPORTIVO – diariodeportivo.com.ar