Aston Martin atraviesa uno de los momentos más delicados de su proyecto en la Fórmula 1. Lejos de pelear por los primeros puestos, el equipo británico enfrenta graves problemas técnicos en su monoplaza AMR26, que no solo afectan el rendimiento, sino también la integridad física de sus pilotos.

Durante el Gran Premio de China, las cámaras a bordo mostraron a Fernando Alonso soltando el volante en varias ocasiones debido a las fuertes vibraciones del auto. El español, visiblemente incómodo, terminó abandonando en la vuelta 32, mientras que su compañero Lance Stroll describió la sensación como “estar electrocutado”.

Problemas que encienden alarmas

La situación generó preocupación incluso en la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que ya analiza la telemetría de ambos autos para determinar si existe un riesgo real para los pilotos. El origen del problema estaría en la unidad de potencia Honda y su sistema de baterías, uno de los puntos más débiles del conjunto.

Los números reflejan el mal momento: entre ambos pilotos, Aston Martin apenas completó 105 de las 228 vueltas posibles en lo que va de las carreras principales de la temporada.

Mejoras a largo plazo

Desde el entorno del equipo reconocen que la solución no será inmediata. El propio Alonso fue claro al señalar que podrían necesitar entre tres y cuatro meses para salir del fondo de la parrilla.

Honda, proveedor de motores, trabaja contrarreloj en mejoras, aunque enfrenta limitaciones presupuestarias que podrían derivar en sanciones si se exceden los topes establecidos por la categoría.

Tensión interna y reestructuración

En paralelo, también hay movimientos en la estructura dirigencial. Si bien Adrian Newey continúa como figura clave en el desarrollo técnico, el equipo evalúa sumar un director que permita reorganizar el trabajo interno. Nombres como Andreas Seidl y Jonathan Wheatley aparecen en carpeta.

Desde Aston Martin intentan llevar calma. Pedro de la Rosa aseguró que el equipo está “más unido que nunca” con Honda, aunque puertas adentro la presión crece.

Un desafío urgente

La próxima parada será el Gran Premio de Japón en Suzuka, un circuito emblemático para Honda. Sin embargo, todo indica que será difícil ver una mejora sustancial en el corto plazo.

El gran objetivo inmediato será reducir las vibraciones y garantizar un auto confiable. La competitividad, por ahora, parece un objetivo más lejano para un equipo que comenzó la temporada con expectativas mucho más altas.

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