La Fórmula 1 2026 todavía no comenzó oficialmente y ya está envuelta en una fuerte controversia reglamentaria. La FIA analiza introducir cambios importantes en la normativa de motores antes incluso de la primera carrera en Australia (8 de marzo), tras detectar posibles situaciones de riesgo en los test de pretemporada.

El debate gira en torno al nuevo concepto híbrido que elevará hasta casi el 50% el aporte de energía eléctrica dentro de la potencia total del motor. Una transformación profunda que ya fue criticada por varios pilotos, entre ellos Fernando Alonso, Max Verstappen y Lewis Hamilton, quienes cuestionan el cambio radical en el estilo de conducción.

El problema: baterías que se vacían en plena recta

Durante los ensayos se observó una situación preocupante: los autos descargan completamente la energía eléctrica en las rectas largas y se ven obligados a levantar el pie del acelerador mucho antes del punto habitual de frenada. Esto genera diferencias de velocidad impredecibles y podría provocar accidentes cuando un piloto viene en rebufo y el de adelante desacelera antes de lo esperado.

Para recuperar energía, los pilotos deben dejar correr el coche, bajar varias marchas y mantener el motor revolucionado, algo que cambia por completo la filosofía tradicional de ataque curva tras curva. Si no regeneran lo suficiente, pueden quedarse sin potencia eléctrica en la siguiente recta, perdiendo muchísimo tiempo por vuelta.

El concepto que divide a la F1: el “super clipping”

En este escenario aparece el término de moda en el paddock: el “super clipping”. Se trata de la posibilidad de regenerar energía incluso acelerando, desviando parte de la potencia que iría a las ruedas para recargar la batería.

Actualmente el límite permitido es de 250 kW, aunque el máximo regenerable por vuelta es de 350 kW. La FIA estudia aumentar ese tope para evitar frenadas bruscas y desaceleraciones peligrosas en recta, haciendo que la pérdida de velocidad sea más progresiva y controlada.

Tres caminos posibles y un conflicto asegurado

Según reveló The Race, la FIA maneja tres alternativas:

  • Aumentar el límite del super clipping hasta 350 kW, favoreciendo a los equipos con sistemas de regeneración más eficientes (como McLaren) y perjudicando a quienes tienen dificultades, como Honda.
  • Reducir la cantidad total de energía eléctrica disponible en 2026, lo que simplificaría la regeneración pero iría contra la esencia del nuevo reglamento.
  • Adoptar una solución intermedia que intente equilibrar rendimiento y seguridad.

Cualquiera de las decisiones generará ganadores y perdedores. Y, como siempre en la F1, eso significa polémica.

La FIA pide paciencia

El director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, pidió esperar a las primeras carreras antes de tomar una decisión definitiva: “Estamos aprendiendo sobre la marcha. La primera prueba real será Australia. Estos cambios requieren debate y también pasar por el proceso de gobernanza”, explicó en declaraciones recogidas por Motorsport.com.

Eso sí: dejó claro que no pasarán meses antes de actuar si detectan un riesgo real. En el paddock ya se preparan para una nueva batalla política que puede marcar el futuro inmediato de la Fórmula 1 2026.

En la máxima categoría, cada cambio técnico es también una guerra estratégica. Y esta vez, la seguridad y la competitividad están en el mismo tablero.

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