La Fórmula 1 continúa afinando su normativa con el objetivo de optimizar el espectáculo y evitar situaciones confusas dentro de un calendario cada vez más exigente. En ese marco, la FIA confirmó la incorporación de una nueva regla en las sesiones de clasificación, destinada a impedir que se repitan episodios como el ocurrido en el Gran Premio de Emilia Romagna, disputado en Imola.

El cambio surge a partir del retraso de casi 25 minutos que se produjo durante la clasificación en Italia, cuando el británico Oliver Bearman marcó un tiempo que lo depositaba en la Q2, pero lo hizo con bandera roja en pista tras un accidente de Franco Colapinto. Dirección de carrera anuló el registro, aunque Haas reclamó que el piloto no tuvo posibilidad material de ver la señal antes de cruzar la línea de meta.

Más tarde, la FIA confirmó que la primera señal de bandera roja se mostró tres segundos antes de que Bearman completara su vuelta, ratificando la decisión inicial. Sin embargo, el proceso generó demoras innecesarias que expusieron una zona gris en el reglamento.

Para evitar este tipo de situaciones, la FIA estableció que todo tiempo de vuelta completado después de la primera exhibición de la bandera roja será automáticamente invalidado, sin margen de interpretación.

Según el nuevo artículo reglamentario: “Cuando un monoplaza cruce la línea de control para completar una vuelta después de que se haya mostrado la bandera roja, ese tiempo no se considerará válido. El momento exacto de la señal se determinará mediante el sistema oficial de cronometraje o, en su defecto, por el director de carrera y el cronometrador jefe”.

La disposición se aplicará a todas las sesiones oficiales: entrenamientos libres, clasificaciones y carreras. Desde la organización remarcan que se trata de una modificación menor, pero clave para evitar pérdidas de tiempo en una categoría donde la precisión es fundamental.

La Fórmula 1 de 2026: un cambio técnico profundo

Este ajuste reglamentario se suma a la gran transformación que vivirá la categoría en 2026, cuando entre en vigencia el nuevo reglamento técnico. Los autos serán más livianos, pequeños y con aerodinámica activa, marcando el final definitivo de la era del efecto suelo.

El piso de los monoplazas será plano y el downforce se reducirá en un 30%, lo que disminuirá la velocidad en curva pero incrementará la velocidad en recta. Además, los pilotos podrán modificar manualmente la carga aerodinámica de los alerones delanteros y traseros para adaptarse a cada sector del circuito.

En cuanto al peso, los autos pasarán de 800 a 768 kilos y serán más compactos: la distancia entre ejes se reducirá 200 mm y el ancho máximo bajará a 1900 mm. Los motores seguirán siendo V6 turbo híbridos de 1.6 litros, pero sin el sistema MGU-H y con una distribución de potencia 50% eléctrica y 50% térmica.

El MGU-K aumentará su potencia hasta los 350 kW (470 HP) y se utilizará combustible 100% sostenible. Algunos pilotos ya manifestaron su preocupación por el comportamiento de los autos con menor carga aerodinámica, especialmente en condiciones de lluvia.

También habrá cambios en los neumáticos. Pirelli presentó una gama de compuestos más estrechos, manteniendo las 18 pulgadas, con reducciones tanto en ancho como en diámetro, mientras que se conservarán los neumáticos intermedios y de lluvia extrema.

Tras el cierre del Mundial, los equipos trabajarán durante enero en simulaciones finales antes de las pruebas privadas en Barcelona, que se llevarán a cabo del 26 al 30 de enero.

DIARIO DEPORTIVO – diariodeportivo.com.ar