El Gran Premio de Brasil dejó mucha más acción fuera de la pista que dentro. Tras la competencia en Interlagos, McLaren encendió la polémica al cuestionar públicamente a Red Bull por el reemplazo de la unidad de potencia del RB21 de Max Verstappen. La acusación apunta a una posible violación del límite presupuestario que rige en la Fórmula 1 durante la temporada 2025.

El conflicto comenzó luego de que el neerlandés quedara eliminado en la Q1 por un error en su vuelta rápida, obligándolo a largar desde el puesto 16. Ante esa situación, Red Bull decidió cambiar por completo el motor Honda y modificar la puesta a punto del auto, lo que le permitió salir desde boxes fuera del régimen de parque cerrado. La estrategia dio resultado: Verstappen escaló posiciones y terminó tercero, detrás de Lando Norris (McLaren) y Kimi Antonelli (Mercedes).

Sin embargo, el director de McLaren, Andrea Stella, puso en duda la justificación técnica del cambio: “En términos de rendimiento, estos motores no muestran un deterioro significativo con el kilometraje, así que normalmente no cambiarías un motor ni aceptarías una penalización porque el beneficio no compensa la pérdida”, señaló.

El ingeniero italiano también apuntó al aspecto económico: “Este tipo de cambio plantea un desafío reglamentario. Me gustaría saber si el costo de ese motor entra dentro del tope presupuestario o no. Si el motor se ha cambiado por razones de rendimiento, debería estar incluido dentro del límite. Vamos a ver si es así o no”, declaró Stella, insinuando que el gasto podría no haber sido declarado correctamente.

El tope financiero de 135 millones de dólares impuesto por la FIA busca garantizar una competencia más equilibrada entre escuderías. Sin embargo, su control ha generado controversias desde su implementación. En 2022, Red Bull ya había sido sancionado por exceder el límite, lo que reaviva las sospechas sobre su actual manejo presupuestario.

Desde el equipo austríaco aseguraron que el cambio fue una decisión estratégica dentro del reglamento y rechazaron cualquier irregularidad. No obstante, las declaraciones de Stella podrían llevar a una investigación formal de la FIA en los próximos días.

En una Fórmula 1 donde cada dólar y cada detalle técnico pueden definir el resultado, la transparencia financiera vuelve a quedar bajo la lupa. El caso promete seguir sumando capítulos mientras el campeonato se encamina a su recta final.

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