Con tres goles de Lionel Messi, la Selección Argentina derrotó 3-0 a Argelia en su debut en el Mundial 2026. El capitán alcanzó una marca histórica en las Copas del Mundo y volvió a demostrar que sigue siendo el gran líder de un equipo que sueña con defender la corona.
La Selección Argentina comenzó su camino en el Mundial 2026 con una victoria que combinó autoridad, carácter y una nueva actuación memorable de Lionel Messi. El capitán albiceleste marcó los tres goles del triunfo por 3-0 frente a Argelia y escribió otro capítulo dorado en la historia de las Copas del Mundo.
En un estadio colmado por más de 67.000 espectadores, con una notable mayoría de hinchas argentinos en las tribunas, el equipo dirigido por Lionel Scaloni logró superar un examen exigente y sumó tres puntos fundamentales en el inicio de la defensa del título mundial.
La gran figura de la noche fue, una vez más, Messi. El rosarino anotó un triplete espectacular y alcanzó los 16 goles en Mundiales, igualando el récord del alemán Miroslav Klose como máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo.
Messi destrabó un partido complejo
Lejos de ser un debut sencillo, Argentina encontró resistencia en una selección argelina ordenada, intensa y con buenas respuestas ofensivas. Durante gran parte del primer tiempo el encuentro fue equilibrado, con situaciones repartidas y escasas diferencias en las estadísticas.
Sin embargo, cuando el partido parecía trabado apareció el talento de siempre. Tras una asistencia perfecta de Rodrigo De Paul, Messi definió con categoría para abrir el marcador y desatar la locura de los miles de argentinos presentes.
El gol significó además otro dato histórico: el capitán convirtió por quinto partido consecutivo en una Copa del Mundo, una marca reservada para muy pocos futbolistas en la historia del certamen.
Antes de esa acción, tanto Argentina como Argelia habían sufrido la anulación de un gol por posición adelantada, reflejando la paridad que dominó gran parte de la primera mitad.
Argentina sufrió, pero encontró respuestas
Tras la ventaja inicial, la Selección manejó la posesión, aunque sin lograr imponer un dominio absoluto. Argelia continuó generando peligro mediante ataques rápidos y pases filtrados que pusieron a prueba a la defensa argentina.
En ese contexto crecieron figuras como Lisandro Martínez, clave para corregir errores y neutralizar los avances rivales, y Emiliano Martínez, siempre atento cuando fue exigido.
Mientras tanto, Messi administró los tiempos del partido con la experiencia acumulada en cinco Mundiales. Cada intervención del número 10 transmitía la sensación de que algo importante podía suceder.
El equipo mostró personalidad para sostener el resultado en los momentos más incómodos, aunque todavía tiene margen para mejorar su funcionamiento colectivo.
Los cambios de Scaloni potenciaron al equipo
El ingreso de Nahuel Molina, Julián Álvarez y Nicolás González modificó la dinámica ofensiva de Argentina. La Selección ganó velocidad, movilidad y profundidad, factores que terminaron siendo determinantes para liquidar el encuentro.
Con más espacios para jugar, Messi encontró su escenario ideal. Respaldado por el trabajo de Enzo Fernández, Rodrigo De Paul y Alexis Mac Allister, comenzó a tomar el control absoluto del partido.
El segundo y tercer gol llegaron para confirmar una actuación inolvidable del capitán, que volvió a convertirse en el eje de todas las ilusiones argentinas.
Un triunfo que vale mucho más que tres puntos
La victoria adquiere un valor especial teniendo en cuenta que varias selecciones candidatas al título tuvieron dificultades en sus respectivos debuts. Hasta el triunfo argentino, solamente Francia había logrado comenzar el torneo con una victoria entre los principales aspirantes a la corona.
Además, dentro del cuerpo técnico existía la convicción de que Argelia representaba el rival más complejo de la primera fase, por encima de los próximos compromisos ante Austria y Jordania.
El resultado permite trabajar con tranquilidad y fortalece la confianza de un plantel que atraviesa una etapa de renovación, pero que sigue apoyándose en la jerarquía de los campeones del mundo.
Messi sigue haciendo historia
La noche en Estados Unidos dejó una certeza que ilusiona a los argentinos: Lionel Messi continúa marcando diferencias en el máximo nivel del fútbol mundial. A los 39 años, el capitán volvió a asumir el protagonismo y respondió con una actuación histórica.
La Selección todavía tiene aspectos por corregir y elevar su rendimiento para acompañar mejor a su máxima estrella. Pero mientras Messi siga mostrando este nivel, la ilusión de volver a pelear por la Copa del Mundo seguirá más viva que nunca.
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