Los Pumitas cerraron su participación en el Rugby Championship M-20 de Sudáfrica con una ajustada derrota ante Australia por 32 a 30, en un partido vibrante que mantuvo la emoción hasta la última jugada.
El seleccionado juvenil argentino, dirigido por Nicolás Fernández Miranda, llegó a la última fecha con una mínima posibilidad de quedarse con el título tras la histórica victoria conseguida frente a Nueva Zelanda. Sin embargo, necesitaba vencer con punto bonus y esperar otros resultados para soñar con la consagración.
Australia golpeó primero con un try de Edwin Langi convertido para ponerse rápidamente 7-0 arriba. Pero Los Pumitas reaccionaron con autoridad y, luego de una gran secuencia colectiva, Manuel Cuneo Camargo apoyó el try que Federico Serpa transformó para igualar el marcador.
El encuentro se complicó para Argentina tras la tarjeta amarilla recibida por Bautista Benavides por un tackle alto. Los Juniors Wallabies aprovecharon el hombre de más y volvieron a golpear con una conquista de Leo Jaques.
A pesar de eso, el conjunto albiceleste siguió mostrando carácter. Un penal de Serpa dejó el partido 12-10 y mantuvo viva la ilusión antes del descanso. Sin embargo, sobre el cierre del primer tiempo, Tom Robinson apoyó para los australianos y dejó el parcial 17-10.
En el complemento, Australia volvió a ser contundente y sacó una diferencia importante con dos tries consecutivos que pusieron el marcador 29-10, en el momento más complicado para Los Pumitas.
Lejos de rendirse, los juveniles argentinos reaccionaron nuevamente. Benjamín Ledesma Arocena y Fabrizio Cedrón apoyaron dos tries fundamentales para acercarse en el tanteador y volver a meterse en partido.
Con el resultado 32-25 y el tiempo prácticamente cumplido, apareció otra vez Ledesma Arocena con una enorme corrida por la derecha para apoyar el último try argentino. La conversión no pudo concretarse y el encuentro terminó 32-30 a favor de Australia.
Más allá de la derrota, Los Pumitas dejaron una imagen positiva durante todo el Rugby Championship M-20. El equipo mostró personalidad, intensidad y un nivel competitivo que ilusiona de cara al Mundial juvenil que se disputará el próximo mes en Georgia.
En paralelo, Sudáfrica se consagró campeón del torneo tras empatar 29-29 frente a Nueva Zelanda. Los locales consiguieron el punto bonus ofensivo necesario para quedarse con el título ante su público.
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