Barcelona volvió a festejar en un escenario internacional y se consagró campeón de la Supercopa de España tras vencer por 3-2 al Real Madrid en una final vibrante disputada este domingo en Arabia Saudita. El conjunto culé levantó así su 16° trofeo en la historia del certamen y amplió su ventaja como máximo ganador.
En el estadio Rey Abdullah de la ciudad de Yeda, el equipo dirigido por Hansi Flick volvió a mostrar supremacía en los clásicos recientes, al quedarse con cinco de los últimos seis enfrentamientos ante el Merengue. El brasileño Raphinha fue la gran figura de la noche, con dos goles decisivos.
El primer tiempo fue sencillamente frenético. Barcelona abrió el marcador a los 36 minutos gracias a Raphinha, pero sobre el cierre llegó una ráfaga histórica de emociones. Vinicius Jr. igualó con un golazo a los 47, Robert Lewandowski volvió a adelantar al Barça con una exquisita vaselina a los 49 y, en el último córner antes del descanso, Gonzalo García decretó el 2-2 a los 50 minutos tras un rebote en el travesaño.
La intensidad de esos cuatro minutos finales quedará registrada como una de las secuencias más electrizantes en la historia del clásico español.
En el complemento, las situaciones tardaron en llegar, pero a los 28 minutos apareció nuevamente Raphinha. El brasileño sacó un remate que se desvió en Marco Asensio y descolocó a Thibaut Courtois para establecer el 3-2 definitivo y encaminar una nueva coronación azulgrana.
El partido tuvo tensión hasta el final. Frenkie de Jong fue expulsado en Barcelona, mientras que Real Madrid contó con los ingresos de Kylian Mbappé y del argentino Franco Mastantuono, ex River, que sumó algunos minutos en una final de alto voltaje.
El conjunto blanco estuvo cerca del empate: Marcus Rashford tuvo una chance clara que desperdició y en las dos últimas aproximaciones se lució el arquero Joan García, clave para sostener la ventaja.
Con el pitazo final, la fiesta fue toda del Barcelona, que retuvo el título conseguido el año pasado, alcanzó las diez victorias consecutivas y extendió la racha perfecta de Hansi Flick, quien ganó las ocho finales que disputó como entrenador, contando también su etapa en Bayern Múnich.
Barcelona celebró otra vez y dejó en claro que sigue mandando en los clásicos.
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