La historia de Isack Hadjar en la Fórmula 1 está siendo un auténtico carrusel de emociones. El joven francés, de apenas 20 años, consiguió su primer podio en Zandvoort tras una actuación impecable que sorprendió a todo el paddock. Sin embargo, su camino no empezó de la mejor manera.
En su debut en el GP de Australia, Hadjar, que llegaba como subcampeón de la Fórmula 2 con Campos Racing, cometió un error insólito: se fue contra el muro en la vuelta de formación, bajo una leve llovizna en Albert Park. El rookie rompió en lágrimas y su imagen dio la vuelta al mundo.
Mientras que figuras como la familia Hamilton le brindaron apoyo y contención, Helmut Marko, asesor de Red Bull, fue durísimo: “Hadjar luego dio un espectáculo con sus lágrimas; fue un poco embarazoso”, lanzó el veterano dirigente. Lejos de hundirse, esas palabras se convirtieron en combustible para el galo.
Del llanto al despegue
Con un mentalidad fuerte, Hadjar logró reponerse. “En China lo único que me preocupaba era cómo tener el mejor fin de semana posible. Lo que pasa antes es olvidado”, confesó en una entrevista. Ese cambio de chip le permitió crecer y sumar puntos clave.
Con el podio en Países Bajos, Hadjar ya acumula 37 puntos en el campeonato, superando los registros de pilotos como Lawson o Tsunoda en sus etapas con Red Bull. Su regularidad y madurez lo han transformado en uno de los rookies más destacados de 2025.
¿Futuro compañero de Verstappen?
Su buen desempeño alimenta los rumores de que podría convertirse en el nuevo piloto de Red Bull en 2026, acompañando a Max Verstappen con la llegada de la nueva normativa. Sin embargo, ese asiento es uno de los más exigentes y desgastantes del paddock, una verdadera “trituradora de pilotos”.
Por ahora, a Hadjar le quedan ocho carreras en 2025 para seguir demostrando que está preparado para afrontar el reto. Pase lo que pase, su historia ya es una de las más inspiradoras de la temporada.
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