Marc Márquez consiguió un triunfo histórico en el Gran Premio de Austria, una de sus cuentas pendientes desde que MotoGP volvió al Red Bull Ring en 2016. El piloto de Cervera, que tantas veces se había quedado a las puertas de la victoria en Spielberg, finalmente logró tachar este circuito de su lista negra.
En sus años con Honda había rozado la gloria, pero siempre se topó con una Ducati en la última curva. Perdió con Andrea Dovizioso en 2017 y 2019, y con Jorge Lorenzo en 2018. Sin embargo, en su primer año con la Ducati oficial, Márquez no tuvo rival y dominó con autoridad. Solo un error en la clasificación, que lo obligó a partir cuarto, alteró un fin de semana perfecto que terminó en doblete.
“Estoy feliz de que ya no me preguntéis más”
El ocho veces campeón del mundo no ocultó su satisfacción tras el triunfo: “Estoy feliz de que ya no me preguntéis más sobre esta victoria. Bromas aparte, súper contento del fin de semana. El jueves dije que no había excusas ahora que estoy con la moto roja, contra la que había perdido tres veces seguidas en la última curva. Era un circuito al que le tenía ganas y lo logré”.
Un 2025 imparable para el líder del Mundial
El dominio de Márquez en esta temporada es total. Pistas que parecían desfavorables como Mugello o Lusail, donde apenas tenía una victoria previa, también terminaron en dobletes para su palmarés. En Austria se repitió la historia: control absoluto y una nueva marca tachada de su lista.
Solo dos circuitos pendientes
Tras conquistar Austria, a Márquez solo le quedan dos circuitos en el calendario donde nunca ganó: Mandalika (Indonesia) y Portimao (Portugal). Además, este fin de semana aparecerá un trazado inédito en MotoGP: Balaton Park en Hungría, donde nadie ha ganado todavía.
El 2025 sigue alimentando la leyenda de Márquez, que continúa sumando páginas de oro en el Mundial y se consolida como el gran referente de la categoría.
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