David Benítez: boxeador, padre, hijo y campeón del pueblo
“¡Este título es para vos, mamá!”. Con esa frase y una sonrisa más ancha que su cinturón, David “El Yacaré” Benítez celebró su consagración como campeón sudamericano medio pesado, el pasado 24 de mayo en la Federación Argentina de Box.
Desde Belén de Escobar al podio del boxeo continental, la historia de Benítez está hecha de sacrificios, golpes duros y mucha resiliencia. Con 30 años, un récord de 11 triunfos, 10 derrotas y 3 nocauts a favor, llegó al combate como “el punto”, como él mismo dice. Del otro lado estaba Omar Díaz, santafesino con 15 victorias y 7 caídas, candidato natural a quedarse con el cinturón vacante.
Una pelea, una vida
La pelea no fue fácil. En el segundo round, una izquierda cruzada de Díaz mandó al Yacaré a la lona. Pero se levantó, aguantó el castigo y comenzó a construir su revancha golpe a golpe. En el cuarto asalto, en medio de la tensión, Benítez escupió a su rival. “Lo hizo porque insultó a mi mamá. Eso no se lo iba a permitir”, aclaró con sinceridad.
El desenlace llegó en el quinto round. Con Díaz visiblemente dañado en un ojo, el árbitro detuvo la pelea y decretó el nocaut técnico. Fue el primer gran título profesional para un peleador sin promotor millonario, pero con una historia que conmueve.
Boxear para vivir
“Cada pelea es un ladrillo. Estoy construyendo mi casita”, dice Benítez. Vive con su esposa Emilse Rocha (también boxeadora, con 54 peleas), su hija Danis de cinco años, y su madre Doña Rosa, quien a los 66 años sigue al frente de su quiosco, que también aparece publicitado en los pantalones del campeón.
En su gimnasio Corrientes Box, de apenas tres metros por 17, entrena con su hermano Germán y da clases junto a su esposa. “Tenemos tres turnos, más de 30 alumnos. Todo es a pulmón”, cuenta. “Ahora tengo por primera vez un preparador físico, Leo Fantini, hago crioterapia y hasta trabajo con un quiropráctico. Pero esto no sería posible sin el apoyo de la gente que me banca, como el Grupo Helite o Trimec Black”.
Un luchador sin lujos
Benítez peleó en España, Italia, Suiza, Canadá e Inglaterra. Conoce bien lo que significa ir a pelear como visitante: “Afuera te mandan a perder, te complican todo: horarios, hoteles, escalas. Pero eso te fortalece. Aprendí que el boxeo no es sólo ganar, es resistir, aprender y seguir”.
Su última victoria no sólo le dio un cinturón, también lo colocó en una nueva vidriera. “Estoy libre, sin promotor, escucho ofertas. Si hay revancha con Díaz, encantado. Yo siempre estoy para pelear”, lanza con humor y convicción.
De Bechu a Yacaré
“El Bechu”, como le dice su familia, se transforma en “El Yacaré” cuando sube al ring, siempre al ritmo de Matías Lescano de Los Gendes. Pero al bajar, vuelve a ser el pibe que lucha por los suyos. Apoya causas como Concertación TOAS y no olvida a los ex combatientes de Malvinas. Su historia es la de tantos: trabajo, humildad y una fuerza que no se ve en los récords.
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