Después de varios días de actividad, la Copa Davis volvió -al menos por un rato- a ser la Copa Davis. Lejos de lo que supo ser, el renovado formato inventado por Gerard Piqué, quien hoy ya no forma parte de la organización del torneo, y aceptado por la mayoría de las federaciones a nivel internacional es un fracaso absoluto: tribunas vacías, bajo interés de los fanáticos, muchas críticas y selecciones jugando a miles de kilómetros de sus países. Sin embargo, este viernes se vivió algo de la esencia de la vieja competencia por equipos. En el AO Arena de Manchester, un recinto que lucía bastante completo (cuenta con capacidad para poco más de 15 mil espectadores), Argentina dio el cimbronazo frente al local: le ganó a Gran Bretaña por 2-0 y metió un paso fundamental en su sueño de estar en las Finales de Málaga.
El grupo venía golpeado, dado que había sufrido dos cachetazos de arranque en su debut ante Canadá. Si bien esa derrota estaba entre los planes ya que el rival norteamericano cuenta con dos raquetas con pasado en el top 10 y con mayor adaptación a la superficie rápida bajo techo, la realidad es que dolió más el cómo que el resultado. Argentina no había podido competir, salvo en el dobles, y es por eso que estaba deseosa de revancha. Quería cambiar la cara. Todo el grupo se había compenetrado en dar vuelta la situación y cumplir la primera meta de la semana: llegar con chances al último día de competencia. Y durante dos días laburó a doble turno para revertir el panorama.

En ese sentido, Guillermo Coria, quien estaba en el blanco de las críticas, metió mano, apostó por Tomás Etcheverry (34º) en lugar de Sebastián Báez y la jugada de ajedrez le dio rédito. Tanto es así que el platense mostró carácter para bancarse al público en contra y entendió a la perfección la táctica para superar a Dan Evans (178º) por 6-2 y 7-5. Inteligente con las subidas a la red para contrarrestar el slice contrario, jugó su mejor encuentro en el campeonato y le quitó presión a su compañero Francisco Cerúndolo (31º).
El porteño, que se siente cómodo yendo de punto, exhibió un nivel que rozó la perfección. Suelto de derecha, castigó desde el fondo de la cancha y se bancó los saques de Jack Draper (20º), quien llegaba con la confianza por las nubes dado que venía de ser semifinalista del US Open. Sin embargo, nada de eso le interesó a Fran: clavó siete aces, jugó con el 66% de primeros saques y salvó ocho break points. Además, tomó tres de las cuatro chances de quiebre generadas.

En el dobles, Gran Bretaña no dio chances
Evans y Neal Skupski jugaron un partido sin fisuras, aprovecharon los baches de Máximo González y Andrés Molteni y se quedaron con el triunfo por 6-3 y 7-5. Este resultado generó que ahora Argentina no dependa de sí mismo para lograr el pase a las Finales. Eso sí, deberá superar a Finlandia y luego aguardar al domingo, día en el que se medirán canadienses y británicos, para saber si estará en noviembre en Málaga.

