El presidente de la FIFA confirmó que el proyecto FIFA Forward Enterprise fue retirado después de la fuerte oposición de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática. La iniciativa proponía reorganizar la estructura comercial del organismo y había provocado una crisis política sin precedentes.
Gianni Infantino confirmó que el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) quedó definitivamente descartado. El presidente de la FIFA anunció la decisión a través de un comunicado oficial publicado en las redes del organismo, luego de que la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) expresaran un contundente rechazo a la propuesta.
La iniciativa planteaba crear una empresa filial controlada por la FIFA para administrar los negocios comerciales y parte de la organización de sus torneos, con el objetivo de generar mayores ingresos para las 211 asociaciones miembro. Sin embargo, la oposición de tres de las principales confederaciones terminó por bloquear el proyecto.
“Esta propuesta no avanzará”
En su mensaje, Infantino explicó que el plan había sido concebido para fortalecer el desarrollo del fútbol mundial, especialmente en los países con mayores necesidades económicas.
“El proyecto FIFA Forward Enterprise tenía la intención de proporcionar una base para fortalecer aún más a nuestras asociaciones miembro y a nuestro deporte a nivel mundial, especialmente en aquellos países donde el apoyo es más necesario”, expresó el dirigente.
Sin embargo, reconoció que las consultas realizadas evidenciaron un nivel de confrontación incompatible con el objetivo original de la iniciativa.
“Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar. En consecuencia, esta propuesta no avanzará”, afirmó.
Qué proponía el FIFA Forward Enterprise
El proyecto contemplaba trasladar las actividades comerciales y operativas vinculadas a la organización de eventos a una empresa subsidiaria propiedad de la FIFA. Esa estructura se encargaría de explotar los derechos comerciales y generar nuevos recursos para distribuir entre las federaciones nacionales.
Uno de los principales incentivos era el aumento del financiamiento del programa FIFA Forward. Cada asociación recibiría 20 millones de dólares entre 2027 y 2030, frente a los 8 millones actuales, lo que representaba un incremento del 150%.
Además, la FIFA impulsaba un programa voluntario denominado FIFA Fast Forward, que permitiría acceder a otros 20 millones de dólares mediante inversión externa.
La dura reacción de la UEFA
La primera gran respuesta llegó desde Europa. La UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, advirtió que las selecciones europeas podrían dejar de participar en las competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto seguía adelante.
“Hay cosas demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta”, señaló la confederación europea.
Concacaf y Asia se sumaron al rechazo
Pocas horas después, las 41 federaciones de la Concacaf respaldaron la postura de la UEFA y cuestionaron la falta de garantías procesales, los plazos reducidos y la ausencia de una revisión formal por parte de los órganos de gobierno de la FIFA.
La AFC también consideró que las divisiones generadas hacían inviable cualquier intento de aprobación.
“La propuesta no puede, de forma realista, lograr el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante”, sostuvo la Confederación Asiática.
Los números que hicieron imposible la aprobación
Para aprobar el FIFA Forward Enterprise, Infantino necesitaba al menos 106 votos afirmativos entre las 211 asociaciones miembro, además del respaldo del Consejo de la FIFA.
Sin embargo, la oposición conjunta de la UEFA (55 federaciones), la Concacaf (41) y la AFC (40) reunía un total de 136 votos, una cifra suficiente para bloquear cualquier posibilidad de mayoría simple.
Conmebol mantuvo una posición cauta
La Conmebol evitó alinearse de inmediato con alguna de las posiciones y solicitó información adicional sobre distintos aspectos del proyecto. Además, convocó a una reunión de su Consejo para analizar el alcance de la propuesta y evaluar sus implicancias.
Con la retirada del FIFA Forward Enterprise, la FIFA mantendrá su estructura comercial actual y buscará abrir una nueva etapa de diálogo con las confederaciones y las federaciones nacionales.
La marcha atrás de Infantino evitó una ruptura de gran magnitud dentro del fútbol mundial y dejó en claro que el consenso entre las confederaciones sigue siendo un factor determinante para cualquier reforma estructural de la FIFA.
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