La Fórmula 1 vuelve a ponerse en modo análisis técnico. Tras las primeras carreras de la temporada 2026, la FIA encendió una señal de alerta por un aspecto clave: el equilibrio entre rendimiento y eficiencia energética en los monoplazas actuales.

Lejos de centrarse en los motores o sistemas híbridos, el foco está puesto en la carga aerodinámica. Los ingenieros detectaron que los autos están generando más apoyo del previsto, lo que les permite ir más rápido en curva, pero con una consecuencia directa: menor recuperación de energía en las frenadas.

Más velocidad, menos energía disponible

El fenómeno genera un desafío inesperado. Al transitar las curvas a mayor velocidad, los autos frenan menos y, por lo tanto, recuperan menos energía, obligando a pilotos y equipos a gestionar con mayor precisión cada tramo de carrera.

Según explicó Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, el rendimiento aerodinámico superó las previsiones iniciales del reglamento: “Los equipos han encontrado más carga aerodinámica de la que esperábamos, y por lo tanto la energía recuperada durante el frenado es menor”.

La solución en estudio: menos carga aerodinámica

Ante este escenario, la FIA y los equipos analizan una medida poco habitual: reducir la carga aerodinámica. El objetivo es disminuir la velocidad en curva para aumentar las frenadas y, con ello, mejorar la recuperación energética.

Las propuestas contemplan recortes de entre 20 y 50 puntos de carga, con modificaciones en sectores clave como el alerón delantero, el fondo plano y la zona de los pontones.

Además, la medida también apunta a la seguridad, ya que un exceso de carga incrementa las fuerzas sobre los neumáticos y podría llevar a situaciones límite.

Un cambio con impacto a futuro

El reglamento le permite a la FIA introducir modificaciones por motivos de seguridad sin grandes demoras, lo que podría acelerar la implementación de estos ajustes de cara a 2027.

Mientras tanto, alterar las unidades de potencia no aparece como una opción inmediata, debido a los tiempos de desarrollo y homologación, que postergarían cualquier cambio profundo hasta 2028.

En este contexto, la aerodinámica surge como la herramienta más viable para corregir el rumbo técnico. La discusión ya está en marcha y podría marcar un antes y un después en la evolución de la categoría.

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