El regreso de la Fórmula 1 a la Argentina vuelve a instalarse como una ilusión concreta. Con obras en marcha en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez y negociaciones en curso, el país empieza a posicionarse nuevamente en el radar de la máxima categoría. Sin embargo, el gran interrogante sigue siendo el mismo: ¿hay lugar en el calendario?

Actualmente, la Fórmula 1 estableció un límite de 24 carreras por temporada, una cifra que los equipos no están dispuestos a ampliar. A esto se suma que la mayoría de los circuitos ya tienen contratos firmados, en muchos casos hasta 2030, lo que reduce considerablemente las chances de nuevas incorporaciones.

Entre las pocas sedes con futuro incierto aparece Zandvoort (Países Bajos), que no renovaría su vínculo. Otros escenarios como Las Vegas, Singapur, México o el ingreso de Portugal tienen acuerdos vigentes, lo que complica aún más el panorama.

La competencia por un lugar es feroz: más de veinte países buscan organizar un Gran Premio, con propuestas que combinan poder económico y peso histórico. El canon mínimo ronda los 30 millones de dólares por carrera y los contratos exigen compromisos de al menos cinco años.

En este contexto, Argentina presenta algunos puntos a favor. El impulso generado por Franco Colapinto, el interés de grandes sponsors y un escenario económico favorable posicionan al país como un candidato viable desde lo financiero.

Además, una posible oportunidad podría surgir por factores externos. El conflicto en Medio Oriente ya obligó a modificar el calendario 2026 y genera incertidumbre sobre futuras sedes como Bahréin, Arabia Saudita, Qatar o Abu Dhabi. Ante este escenario, algunos circuitos alternativos ya se preparan para ocupar esos espacios.

Por eso, en Buenos Aires se analiza una decisión clave: acelerar la remodelación completa del Gálvez para obtener la homologación de Grado I de la FIA, requisito indispensable para albergar un Gran Premio. Las obras, que ya avanzan, contemplan mejoras estructurales, nuevos boxes, sectores VIP y modificaciones en el trazado.

Otra alternativa, aunque más compleja, sería implementar un sistema de rotación de fechas con países como Brasil o México, una modalidad que la Fórmula 1 ya comenzó a aplicar en ciertos casos.

En paralelo, el autódromo apunta a consolidarse como sede internacional con la posible llegada del WEC y la confirmación del MotoGP entre 2027 y 2030, lo que reforzaría su posicionamiento global.

La expectativa crece, pero la realidad marca cautela. El regreso de la Fórmula 1 está hoy más cerca que en años anteriores, aunque todavía depende de múltiples factores externos y decisiones estratégicas.

Argentina se ilusiona, el proyecto avanza, pero el lugar en la grilla aún no está asegurado.

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