La Fórmula 1 vuelve a estar envuelta en una polémica técnica. En esta ocasión, Ferrari encendió las alarmas al solicitar aclaraciones a la FIA sobre el funcionamiento del alerón delantero de Mercedes, un elemento que podría estar aprovechando una zona gris del reglamento.

Según trascendió en el paddock, el foco está puesto en un supuesto sistema de movimiento “bifase”. Este mecanismo permitiría que el ala delantera cambie de posición en dos etapas: una primera muy rápida, dentro del límite reglamentario de 400 milisegundos, y una segunda más lenta que completaría el recorrido total fuera del alcance de los sensores.

De esta manera, el dispositivo cumpliría con los parámetros electrónicos exigidos por la FIA, pero no necesariamente con el comportamiento real del componente en pista, lo que generó sospechas en la escudería italiana. Este tipo de consultas, sin llegar a una protesta formal, son habituales en la F1 moderna cuando un equipo detecta una posible ventaja técnica de un rival.

Desde Ferrari consideran que este sistema podría ofrecer beneficios en momentos clave, como las frenadas, al suavizar el traslado de masas y mejorar el equilibrio general del monoplaza. Una ventaja sutil, pero potencialmente decisiva en un campeonato tan parejo.

Los ingenieros de Ferrari analizaron en detalle el sistema gracias a que los actuadores utilizados son de acceso abierto (open source), lo que permite a todos los equipos estudiar su funcionamiento. Además, se apoyaron en imágenes específicas obtenidas durante el fin de semana en China.

No es la primera vez que Ferrari apunta contra innovaciones de Mercedes. En el pasado reciente, ya había planteado dudas sobre un sistema de “compresión variable” en el motor alemán, que finalmente derivó en ajustes en los métodos de medición, aunque sin sanciones directas.

Por su parte, la FIA ya tomó nota de la situación y anticipó que pondrá especial atención en este tipo de soluciones técnicas. Por ahora no hay denuncia formal, pero el pedido de aclaración podría ser el paso previo a una investigación más profunda.

Mientras tanto, el juego político y técnico sigue siendo parte esencial de la Fórmula 1, donde encontrar —o cerrar— vacíos reglamentarios puede marcar la diferencia entre ganar o perder.

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