La revolución reglamentaria que entrará en vigencia en la temporada 2026 de la Fórmula 1 ya genera polémica en el paddock. Y quien encendió el debate fue nada menos que Lewis Hamilton. El multicampeón mundial, ahora piloto de Ferrari, dejó una frase contundente tras los ensayos en Bahréin: “Creo que ahora somos más lentos que en la F2”.

Las pruebas iniciales dejaron más interrogantes que certezas. Si bien el británico aclaró que los autos resultan “más divertidos de manejar”, no ocultó su preocupación por la pérdida de rendimiento en comparación con temporadas anteriores e incluso con la categoría telonera.

Un cambio técnico profundo

El reglamento 2026 implica una transformación estructural en la unidad de potencia. El impulsor eléctrico duplicará su potencia, pasando de 120 kW a 350 kW, mientras que desaparecerá el MGU-H, una medida orientada a reducir costos y simplificar el desarrollo.

Además, la entrega energética quedará repartida en partes iguales entre el motor de combustión y el sistema eléctrico, lo que modifica sustancialmente la manera de acelerar, gestionar la energía y defender posición en pista.

Este nuevo equilibrio técnico busca mayor sostenibilidad y eficiencia, pero en su primera puesta en escena dejó sensaciones encontradas entre los pilotos.

Dudas en el inicio de una nueva era

La comparación con la F2 —categoría antesala de la Fórmula 1— fue el punto más fuerte de la declaración de Hamilton, según consignó el medio especializado Grande Premio. Aunque es prematuro sacar conclusiones definitivas en etapa de pruebas, el comentario refleja la inquietud que atraviesa a varios protagonistas.

La temporada 2026 marcará el comienzo de una nueva era técnica en la Máxima. La gran incógnita será si el espectáculo y la competitividad acompañan la apuesta reglamentaria o si, como deslizó Hamilton, el rendimiento inicial quedará por debajo de las expectativas.

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