El fútbol de Medio Oriente atraviesa días de máxima tensión. La Saudi Pro League, que desde hace tiempo apuesta fuerte a la contratación de estrellas mundiales, quedó envuelta en un escándalo de alto impacto tras el polémico traspaso de Karim Benzema al Al Hilal, una operación que desató la furia de Cristiano Ronaldo y puso en jaque la estabilidad del campeonato.
El delantero francés tuvo un estreno soñado con su nuevo club en Riyadh: convirtió tres goles y dio una asistencia en la contundente goleada 6 a 0 ante Al-Akhdoud, resultado que le permitió al Al Hilal consolidarse como líder del torneo con 50 puntos en 20 fechas.
Mientras en el Al Hilal reina el entusiasmo, el panorama es muy distinto en la otra vereda de la ciudad. Por segundo partido consecutivo, Cristiano Ronaldo decidió no jugar para el Al Nassr, que igualmente venció 2 a 0 al Al Ittihad y marcha como escolta en la liga. El conflicto entre el portugués y las autoridades del fútbol saudí, lejos de apaciguarse, parece escalar.
El origen del conflicto
El escándalo comenzó cuando Benzema resolvió marcharse del Al Ittihad, club al que había llegado en 2023 tras ganar el Balón de Oro con el Real Madrid. El francés consideró “irrespetuosa” la propuesta de renovación recibida desde Yeda: un contrato por un año, con un salario sensiblemente menor al que percibía (cerca de 200 millones de dólares anuales) y la cesión total de sus derechos de imagen.
Para evitar la salida de una de las grandes figuras del torneo, el Al Hilal, el club más poderoso y ganador del país, respaldado por el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita, inició negociaciones reservadas y terminó cerrando la incorporación del delantero de 38 años.
Este movimiento fue el detonante del enojo de CR7. Compañeros durante nueve temporadas en el Real Madrid y ganadores de 13 títulos juntos, el portugués interpretó la operación como un trato desigual, al considerar que el Al Hilal se reforzó con jerarquía mientras el Al Nassr permaneció casi inactivo en el mercado (solo sumó al joven iraquí Haydeer Abdulkareem).
La respuesta de la liga y el faltazo de Ronaldo
Desde la liga trascendió que los fondos no provienen directamente del PIF, sino de un presupuesto común administrado por la organización, del cual todos los clubes recibieron el mismo monto al inicio de la temporada. En ese esquema, el Al Nassr habría utilizado gran parte de su dinero en la ventana de junio, con un gasto cercano a los 80 millones de euros.
Aun así, el malestar de Ronaldo no se disipó. Tras ausentarse frente al Al Riyadh, la Liga Profesional Saudí emitió un comunicado en el que dejó en claro que ningún jugador puede tomar decisiones que excedan la órbita de su club y explicó el funcionamiento financiero y autónomo de las instituciones.
El portugués hizo oídos sordos y tampoco fue convocado para el clásico ante el Al Ittihad, pese a no presentar molestias físicas ni conflictos con su entrenador, Jorge Jesús, según informó el periodista Fabrizio Romano. En el estadio, los hinchas expresaron su respaldo con carteles alusivos al número 7.
Un futuro lleno de incógnitas
La situación se agravó con cambios internos en el Al Nassr: el director deportivo Simão Coutinho y el director general José Semedo, ambos hombres de confianza de Ronaldo, perdieron atribuciones por decisión del Consejo Directivo, un golpe directo a la influencia del crack en la estructura del club.
El contrato de Cristiano Ronaldo con el Al Nassr se extiende hasta junio de 2027, con un salario superior a los 200 millones de dólares por temporada y una cláusula de rescisión cercana a los 50 millones de euros. Sin embargo, su continuidad hoy es una incógnita.
En Argentina, incluso, fue tendencia en X el hashtag #CR7aRiver, impulsado por hinchas que sueñan con su llegada al club de Núñez. Si bien en el pasado Marcelo Gallardo lo habría tentado para el Mundial de Clubes, no existe actualmente ninguna gestión formal.
La Saudi Pro League basa su crecimiento en el arribo de figuras globales y la posible salida de su máxima estrella sería un golpe difícil de absorber. Solo el propio Ronaldo sabe si dirá presente el próximo martes ante el Arkadag de Turkmenistán por la Champions asiática o si llevará su conflicto con el fútbol saudí hasta las últimas consecuencias.
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