Dar el salto a la Fórmula 1 nunca es sencillo, y mucho menos cuando se hace de la mano de Mercedes y con la mochila de reemplazar a Lewis Hamilton. Kimi Antonelli, con apenas 19 años, vivió en carne propia lo que significa debutar en la categoría más exigente del automovilismo mundial.
Al igual que le ocurrió a Franco Colapinto en su adaptación a la elite, el joven italiano debió convivir con expectativas desmedidas, un entorno hipercompetitivo y la presión constante de rendir al máximo. “Lo más importante de esta temporada es que me ha permitido hacer un salto mental que me será útil en el futuro”, explicó en una entrevista con La Gazzetta dello Sport.
El tramo más difícil llegó en la mitad del calendario, cuando los resultados dejaron de acompañar y comenzaron las dudas. Antonelli fue contundente al describir ese período: “Lloré. Durante ese período difícil, lloré mucho. Sufrí mucho, sobre todo mentalmente”.
En declaraciones, el piloto reconoció que la falta de madurez fue un factor clave. “Llegas a la Fórmula 1, el sueño de tu vida, y después de un gran comienzo empezás a sentir que no estás al nivel que querés. Fue duro. Me faltó la compostura y la lucidez que tienen los pilotos más experimentados”, confesó.
Dentro de ese contexto, el respaldo de Toto Wolff resultó fundamental. El jefe de Mercedes, impulsor de su llegada a la Máxima, fue una figura de contención en los momentos más complejos. “Toto me conoce desde que era niño. Tenemos una relación especial que este año se fortaleció. Supo motivarme y también ser duro conmigo cuando lo necesitaba”, destacó.
A pesar de la irregularidad y de haber sido superado por su compañero George Russell, Antonelli también tuvo momentos que marcaron su crecimiento. El debut en Melbourne, la pole en la Sprint de Miami, el podio en Canadá, el segundo puesto en Brasil y una sólida actuación en Las Vegas le devolvieron confianza.
Uno de los grandes aprendizajes del año fue aprender a escucharse dentro del auto. “No sabía confiar en mi instinto. Aprendí a hacerlo, incluso al conducir”, explicó. Ese cambio se consolidó tras una reunión clave luego del Gran Premio de Monza, donde entendió la necesidad de hacer un verdadero “reset” mental.
Con la mirada puesta en 2026 y el cambio de reglamento, Antonelli se mostró entusiasmado. Valora la competencia interna con Russell y su participación en el desarrollo del nuevo monoplaza en la fábrica de Brackley. “Es fantástico formar parte de este proceso. El equipo hará su parte y dependerá de mí hacer el resto”, cerró.
Así, la gran apuesta de Mercedes empieza a dejar atrás un debut cargado de emociones y aprendizaje.
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