Fede Chingotto vive uno de los tramos más brillantes de su carrera. Junto a Ale Galán encadena tres títulos consecutivos —Milano P1, Egipto P2 y el Mundial por parejas— y mantiene una lucha punto a punto por arrebatarle el número uno del mundo a Tapia y Coello. Su competitividad, solidez defensiva y un temple inquebrantable lo han convertido en uno de los protagonistas del final de temporada.
Pero detrás de ese nivel superlativo hay un detalle que se volvió parte de la historia: una pala que funciona como un auténtico amuleto. En el torneo de Milán, Chingotto disputó el certamen con la Bullpadel Neuron 02 Edge Milano, una edición limitada diseñada exclusivamente para ese evento. Lo que comenzó como una elección puntual terminó transformándose en una cábala.
Desde entonces, el “Super Ratón” no la soltó más. La pala, que en principio iba a usar sólo en Italia, se convirtió en un ritual que respeta al detalle y que le otorgó una confianza especial en momentos decisivos. En palabras de quienes lo rodean, es una mezcla de superstición y sensaciones: cuando Chingotto cree, gana.
En su debut en el Premier Padel P1 de Dubái, el bonaerense volvió a saltar a la pista con la misma arma. La pareja “Chingalán” sufrió más de la cuenta ante Lucho Capra y Aimar Goñi, pero terminó firmando un triunfo de gran carácter: 5-7, 6-4 y 6-1. Una victoria que los mantiene vivos en un torneo cargado de emociones y con muchísimo en juego.
Adrián Illescas, de “La Casa del Pádel”, explicó en redes sociales la importancia que tomó esta pala para Fede y cómo se consolidó como su objeto de confianza. Y los resultados parecen darle la razón.
Mientras la lucha por el trono del ranking se ajusta cada semana, Chingotto se aferra a su cábala.
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