El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, ratificó este miércoles que la final de la Copa Libertadores 2025 se jugará en Lima tal como estaba previsto, y aseguró que la sede “nunca estuvo en duda” pese a la crisis política y social que atraviesa el país andino.
Domínguez visitó al nuevo presidente de Perú, José Jerí, y tras la reunión en el Palacio de Gobierno confirmó que el compromiso se mantiene firme: “En ningún momento hubo ningún tipo de dudas. Lima siempre estuvo firme como sede”, afirmó el titular del organismo sudamericano.
La definición entre Palmeiras y Flamengo se disputará el sábado 29 de noviembre en el estadio Monumental, hogar del club Universitario de Deportes. Según Domínguez, más del 80% de las entradas ya fueron vendidas, lo que asegura una gran afluencia de público extranjero: “Habrá unas 60 mil personas que vienen del exterior, además de los peruanos que disfrutarán de la fiesta”, indicó en diálogo con RPP.
Las delegaciones de ambos equipos brasileños llegarán a Lima a partir del miércoles 26, y desde Conmebol prometen un espectáculo histórico: “Será un partido con los dos mejores equipos del continente. Uno de ellos tendrá la oportunidad de levantar su cuarto trofeo”, remarcó Domínguez.
Consultado sobre la posibilidad de disputar futuras finales fuera de Sudamérica, el dirigente admitió que existen intereses desde el exterior, aunque aclaró que “no se ha discutido seriamente”. “Hay países interesados, como ocurrió en 2018 con la final en Madrid, pero por ahora Lima tiene el privilegio”, expresó.
La copa que levantará el campeón ya se encuentra en la capital peruana y fue presentada públicamente en un acto oficial. El trofeo espera en el estadio Monumental, donde el 29 de noviembre se definirá al nuevo monarca del fútbol sudamericano.
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