En un circuito profesional sacudido constantemente por cambios de pareja, hay proyectos que despiertan una expectativa especial. El de Tino Libaak y Álex Chozas es uno de ellos. Dos campeones del mundo con la selección argentina en 2024, jóvenes, ambiciosos y con un enorme margen de crecimiento, decidieron unir fuerzas para dejar atrás una temporada compleja y apostar fuerte a un 2026 que puede marcar un antes y un después en sus carreras.

Luego de un año atravesado por la grave lesión de espalda que sufrió Libaak y la irregularidad en los resultados de Chozas, ambos coincidieron en el momento justo. Con el respaldo de su representante y de la marca que los acompaña, el proyecto tomó forma de manera natural, con una idea clara y un horizonte definido.

“Sabemos que no tenemos el ranking que quisiéramos, pero también sabemos que podemos estar entre las mejores parejas del mundo”, reconoció Chozas durante la pretemporada que realizan en España. Lejos de mirar el número actual, el foco está puesto en el trabajo diario, la evolución del juego y la consolidación de una sociedad pensada a largo plazo.

Los entrenamientos se desarrollan bajo las órdenes de Pablo Crosetti, con especial énfasis en encontrar el equilibrio entre agresividad y solidez. Ambos jugadores se caracterizan por su vocación ofensiva, pero el objetivo es claro: sostener el ataque sin perder consistencia en defensa. “Queremos estar mucho tiempo en ataque, pero ser sólidos cuando toque defender. Eso es lo que nos puede hacer una gran pareja”, explicó Libaak.

En cuanto a los roles dentro de la cancha, Chozas se siente cómodo regresando a su posición natural en el revés, mientras que Libaak aporta potencia, calidad de bola y presión constante en la red. Una combinación que, bien aceitada, puede transformarse en una de las más incómodas del circuito.

Más allá de los resultados inmediatos, el gran objetivo del binomio argentino es claro: meterse entre las ocho mejores parejas del año y clasificar al Máster Final. “Ojalá en diciembre podamos entrar al Máster. Es el objetivo que tenemos en mente”, reconoció Chozas, con la convicción de quien sabe que el camino recién empieza.

El calendario 2026 será exigente, con nuevas competencias y un Mundial en el horizonte. Sin embargo, ambos coinciden en no obsesionarse con las convocatorias ni con el contexto externo. “Se trata de mejorar día a día. Si llega el Mundial y toca estar, bienvenido sea”, resumió Libaak, con la madurez que le dio haber sido MVP en la última final mundialista.

Argentina tendrá nuevamente una sola parada en el calendario de Premier Padel, un torneo especial para los dos. Jugar en casa, con la familia y la gente empujando desde las tribunas, aparece como un incentivo extra para una dupla que sueña en grande.

Con trabajo, paciencia y ambición, Libaak y Chozas comienzan a escribir un nuevo capítulo. El talento está, la convicción también. Ahora, el desafío será transformar la ilusión en resultados y demostrar que este proyecto argentino puede dar pelea en la elite del pádel mundial.

DIARIO DEPORTIVO – diariodeportivo.com.ar