Con una vida marcada por el deporte extremo, la superación personal y el compromiso social, el pergaminense Raimundo Nus se dispone a afrontar uno de los desafíos más exigentes de su trayectoria: cruzar la Cordillera de los Andes en solitario, siguiendo la histórica ruta sanmartiniana del Valle de Uco.

Luego de pasar los últimos días de 2025 en Pergamino, Nus partió rumbo a Mendoza, punto de inicio de una travesía que combina exigencia física, fortaleza mental y una profunda carga simbólica. El desafío comenzará este lunes y lo llevará a internarse en plena alta montaña, sin asistencia ni acompañantes.

Radicado desde hace más de tres décadas en Alicante, España, Nus regresó a su ciudad natal para participar de distintas actividades ligadas a su historia personal y a los proyectos solidarios que impulsa. Entre ellas, estuvo presente en Cinema Pergamino durante la presentación del documental del 5º Reto por la Igualdad (Islandia 2025), una iniciativa que refleja el espíritu inclusivo que atraviesa su recorrido deportivo.

Además, días atrás fue protagonista de un nuevo desafío solidario en bicicleta entre Pergamino y San Nicolás, junto a cinco personas con capacidades diferentes, reafirmando una vez más su compromiso con la integración a través del deporte.

Un cruce en autosuficiencia total

El itinerario elegido es uno de los más exigentes y emblemáticos del Cruce de los Andes. Nus partirá desde el Manzano Histórico, ascenderá hacia Portillo —a unos 4.800 metros sobre el nivel del mar—, continuará hasta Piúquenes, en el límite con Chile, y descenderá finalmente al Cajón del Maipo. El recorrido supera los 80 kilómetros, atravesando zonas de alta montaña y condiciones climáticas cambiantes.

“Hay mucha planificación detrás. Llevo muchos años mirando el cruce de los Andes y siempre me atrajo hacerlo por un lugar realmente montañoso, no por una carretera”, explicó Nus.

La travesía será realizada en modo autosuficiencia: “No voy a ir corriendo todo el tiempo. Si tengo que dormir, duermo. Llevo bolsa de dormir, ropa preparada, bastones y mochila de travesía. Veré si necesito grampones para el último tramo”, detalló.

Uno de los mayores desafíos será el cruce del río Tunuyán, un obstáculo natural que podría definir el éxito de la expedición. “Ese es el mayor miedo que tengo. No hay puente y la corriente es muy grande. No sé cómo lo voy a cruzar”, admitió. Ante la consulta sobre quién lo acompañará, la respuesta fue contundente: “Nadie”.

Memoria, legado y sentido

Para Raimundo Nus, cada desafío personal está atravesado por una historia familiar y una filosofía de vida construida a lo largo de décadas. En ese camino, el recuerdo de su hermano Fernando Nus ocupa un lugar central.

“Hace 20 años que falleció y fue una persona que nos movió a todos. Yo digo que la gente se va cuando se la olvida”, expresó. El cruce de los Andes aparece así como un homenaje íntimo, una forma de mantener viva la memoria y el legado.

Este nuevo reto se suma a una extensa lista de desafíos extremos realizados por Nus en distintos puntos del mundo, como Islandia y Groenlandia, siempre en condiciones límite. “Nunca elijo lo fácil. En todos los retos hay riesgo, pero sigo apostando a más”, afirmó.

A punto de internarse en la cordillera, Raimundo Nus vuelve a unir pasado y presente, historia y desafío, memoria y superación. El cruce de los Andes no será solo una prueba física, sino una reafirmación de una manera de vivir que, a los 59 años, sigue mirando siempre hacia adelante.

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Con información de ‘La Opinión’ – Foto Raimundo Nus