Después de la celebración por su reciente título mundial, Marc Márquez llegó al GP de Indonesia con un ánimo muy diferente. El piloto de Cervera reconoció en el Media Day que el objetivo principal era terminar la temporada sin cometer errores, aunque en el circuito urbano de Mandalika la situación rápidamente se complicó.

El viernes fue una jornada para el olvido: en apenas 20 minutos sufrió dos caídas consecutivas y no logró meterse de manera directa en la Q2, algo que no le ocurría desde Sachsenring 2024. El propio Márquez, en rueda de prensa, fue contundente: “Aquí no ganaré ni mañana ni el domingo. Difícilmente estaré en el podio. Una vez cerrado el Mundial, la prioridad es pasar esta carrera y ya en 2026 volveremos a dar el cien por cien”.

El ocho veces campeón del mundo explicó que las dificultades en Mandalika responden más a sus sensaciones personales que a problemas generales de la pista: “Es verdad que aquí traen una carcasa diferente atrás, que no me gusta demasiado, pero es la más segura. Hoy a todas las Ducati nos costó más de lo normal, salvo a Fermín Aldeguer, que logró una gran vuelta”.

Márquez reconoció que el trazado indonesio es uno de sus peores: “Definitivamente no es mi circuito. Esta mañana estaba cómodo, pero por la tarde vinieron dos caídas muy raras. El segundo golpe me sacó mucha confianza. Por eso, al final, solo quería terminar sin volver a caerme”.

Con cinco citas restantes en el calendario, Mandalika y Portimao aparecen como las más desfavorables para el piloto de Ducati, mientras que Phillip Island y Cheste le generan mayor confianza. Por ahora, en Indonesia, Márquez deberá encontrar un equilibrio entre cuidar el físico y volver a sumar ritmo competitivo.

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