El circuito de Mugello, en Italia, será escenario de un momento cargado de emoción: Romain Grosjean regresará este viernes a un Fórmula 1 para manejar el modelo 2023 de la escudería Haas, equipo con el que compitió entre 2016 y 2020.

El piloto francés, de 39 años, participará de un test TPC en conjunto con Pirelli, cuyo objetivo principal es avanzar en el desarrollo de neumáticos duros para la temporada 2026. Sin embargo, todas las miradas estarán puestas en el regreso de Grosjean a la categoría que debió abandonar tras el gravísimo accidente del Gran Premio de Bahréin 2020, donde sobrevivió milagrosamente a un incendio tras un fuerte impacto.

La jornada de pruebas contará también con la presencia de James Hinchcliffe, expiloto y actual comentarista de F1TV. Además, será parte de una producción especial que se emitirá durante el Gran Premio de Estados Unidos en Austin, dentro de tres semanas.

El evento fue especialmente diseñado para homenajearlo. La escudería estadounidense reunió a varios miembros históricos que lo acompañaron en su paso por la F1, entre ellos Ayao Komatsu, actual director de Haas y ex ingeniero de carrera suyo en Lotus y en Haas.

“Estoy increíblemente agradecido con Gene Haas y Ayao Komatsu por esta oportunidad. Volver a manejar un auto de Fórmula 1 es algo muy especial para mí”, declaró Grosjean, quien usará un casco diseñado por sus hijos. Ese casco había sido pensado originalmente para su última carrera en Abu Dhabi 2020, a la que no pudo asistir por sus lesiones.

Tras su salida de la F1, Grosjean compitió en IndyCar, donde compartió equipo con Agustín Canapino en Juncos Hollinger, y actualmente corre para Lamborghini en la serie de resistencia IMSA. Su trayectoria en la máxima categoría incluyó 179 grandes premios, 10 podios y 391 puntos, tras debutar en 2009 con Renault y brillar luego en Lotus.

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