El Barcelona no dejó pasar el malestar tras la derrota por 2-0 ante Atlético de Madrid en la ida de los cuartos de final de la Champions League y ya analiza elevar una queja formal ante la UEFA por el arbitraje del rumano Istvan Kovacs.

La bronca en el conjunto blaugrana tiene dos ejes centrales: una mano dentro del área de Pubill que no fue sancionada, y la expulsión de Pau Cubarsí tras la intervención del VAR, en una decisión que generó fuertes cuestionamientos.

El entrenador Hansi Flick fue uno de los primeros en manifestar su descontento. El alemán consideró que la acción de Pubill debió derivar en penal, ya que interpretó que el balón estaba en juego al momento del contacto con la mano. Sin embargo, ni el árbitro ni el VAR consideraron sancionable la jugada.

Por otro lado, la expulsión de Cubarsí incrementó el enojo. En primera instancia, Kovacs había mostrado tarjeta amarilla, pero tras ser llamado por el VAR revisó la acción y cambió su decisión a roja directa. Esta intervención generó dudas en el Barcelona, que cuestiona los criterios utilizados y la falta de coherencia en el uso de la tecnología.

En ese contexto, la dirigencia evalúa presentar un reclamo formal ante la UEFA, aunque es consciente de que este tipo de protestas rara vez modifica decisiones ya tomadas dentro del campo de juego.

Aun así, en el club entienden que lo ocurrido merece una respuesta institucional y no descartan avanzar en las próximas horas con una presentación oficial.

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