Jannik Sinner no atraviesa su mejor momento y en el circuito empiezan a surgir interrogantes. Las derrotas ante Novak Djokovic en el Abierto de Australia y frente a Jakub Mensik en Doha encendieron una luz amarilla alrededor del italiano, que venía acostumbrando al mundo del tenis a una regularidad casi perfecta.
“No hay que entrar en pánico, pero si no gana en Indian Wells o Miami tendremos que empezar a hacernos preguntas”, advirtió el extenista estadounidense Steve Johnson, en declaraciones recogidas por We Love Tennis. El análisis no es menor: durante casi dos años, Sinner solo había perdido con Carlos Alcaraz en instancias decisivas.
Un bajón en el peor momento
El inicio de 2026 se presenta como una ventana ideal para recortar distancia con Alcaraz en el ranking. Sin embargo, el italiano parece lejos de su mejor versión. Desde mediados de 2024 no encadenaba dos torneos sin alcanzar la final, una situación que para cualquier jugador sería normal, pero que en su caso genera ruido por el nivel que supo sostener.
El propio Sinner reconoce el momento: “He tenido dos años increíbles y ahora estoy en un pequeño bajón, pero no es algo que me preocupe. Sé que puedo jugar mejor”.
Las claves del retroceso
Entre los factores que explican este bajón aparecen varios elementos. En primer lugar, la preparación física. Tras el positivo por clostebol en 2024 y la posterior sanción de tres meses, hubo cambios constantes en su equipo de trabajo. Idas y vueltas con preparadores físicos y ajustes en la planificación generaron cierta inestabilidad.
También influyen los cambios tácticos. Sinner buscó añadir variantes a su juego —mayor transición a la red y ajustes en el saque— para contrarrestar el arsenal de Alcaraz. Sin embargo, esos retoques todavía no dieron el resultado esperado. “Estoy intentando añadir cosas nuevas; esta vez no funcionaron tan bien”, admitió tras caer en Doha.
Por último, el factor psicológico: mientras Sinner duda, Alcaraz sigue firme. El español mantiene una línea ascendente y eso aumenta la presión sobre el italiano, que perdió finales clave ante su gran rival y cedió el número uno del mundo.
Indian Wells y Miami, el punto de quiebre
Los Masters 1000 de Indian Wells y Miami aparecen ahora como pruebas determinantes. Allí se medirá si este momento es apenas una oscilación lógica en la carrera de un campeón de tres Grand Slams o el inicio de una etapa más compleja.
La pregunta está instalada: ¿es solo un bache pasajero o el circuito empieza a encontrarle grietas a Sinner? La respuesta, probablemente, llegará en el desierto californiano.
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