Finalizaron los test de pretemporada en Bahréin y la Fórmula 1 ya palpita el arranque del campeonato. En ese contexto, Carlos Sainz hizo un balance sincero sobre el rendimiento de Williams y dejó en claro que el inicio de 2026 no será sencillo.
El piloto madrileño completó 141 vueltas en la última jornada de pruebas, acumulando información clave para el equipo. Sin embargo, el rendimiento general del monoplaza lo dejó con sensaciones encontradas, sobre todo por la falta de velocidad en comparación con los equipos de punta.
Expectativas más moderadas
“Vamos a empezar la primera mitad del año con expectativas más bajas que en 2025, sabiendo que arrancaremos ligeramente en desventaja”, reconoció Sainz tras bajarse del auto. Una declaración que refleja realismo puertas adentro en la escudería británica.
Williams se movió en la zona media durante los ensayos y, si bien mostró cierta consistencia, todavía debe encontrar rendimiento en clasificación y ritmo de carrera para aspirar a resultados importantes.
Confianza en la evolución
A pesar del diagnóstico prudente, Sainz destacó avances respecto al primer día de pruebas. “El progreso desde el inicio ha sido significativo, aunque todavía hay cosas que entender y resolver al comienzo de la temporada”, explicó.
Con el Gran Premio de Australia a la vuelta de la esquina, el objetivo inmediato parece ser sumar kilómetros y maximizar puntos en un arranque que asoma exigente. “Tengo muchas ganas de empezar y de centrarme en el coche para ser competitivos”, afirmó el español.
La cuenta regresiva ya está en marcha y, aunque las expectativas sean más moderadas, Sainz confía en que el desarrollo del Williams permita dar un salto de calidad a lo largo del año.
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