Ronald Araujo volvió a pisar una cancha con la camiseta del Barcelona la semana pasada, pero su regreso fue mucho más que deportivo. El defensor uruguayo, capitán del equipo, reapareció tras varios meses de ausencia por un cuadro de salud mental y decidió contar públicamente el proceso que atravesó.
El central se había apartado del plantel a fines de noviembre, luego de la derrota ante Chelsea por la Champions League, partido en el que fue expulsado. Desde entonces, priorizó su recuperación personal y se perdió seis encuentros de LaLiga. Su vuelta se dio con gol incluido en el triunfo ante Albacete por la Copa del Rey.
En diálogo con Mundo Deportivo, Araujo habló sin rodeos sobre su situación: “Ya no venía bien desde hacía mucho tiempo, quizás más de un año y medio. Uno intenta ser fuerte, quizás por las raíces que tiene empieza a tirar para adelante, pero sentía que no estaba bien no solo a nivel deportivo, sino también familiar y personal”.
El defensor explicó que durante mucho tiempo intentó sostenerse por inercia hasta que entendió que necesitaba ayuda: “Hice clic y dije ‘algo está pasando, necesito levantar la mano y pedir ayuda’. Yo soy de los que se guarda todo, pero también hay profesionales que te pueden ayudar, dar herramientas para saber cómo manejar ciertas situaciones”.
Su confesión fue aún más profunda al reconocer el alcance del problema: “Llevaba un año y medio con ansiedad que se volvió depresión, y estaba jugando así. Eso no te ayuda porque en la cancha no te terminas de sentir tú. Uno sabe el valor que tiene y lo que puede aportar y al no encontrarme bien sabía que algo estaba pasando”.
Araujo también dejó un mensaje que trasciende lo futbolístico: “Al final nosotros somos personas más allá de futbolistas. No todo es dinero, no todo es fama. Uno también sufre por las cosas que pasan dentro de la cancha. Somos afortunados por hacer lo que hacemos, sí, pero está la persona, están los sentimientos”.
El uruguayo agradeció el apoyo recibido durante su ausencia y aseguró que el tiempo fuera le permitió trabajar el problema desde distintos aspectos: “Sentí que ya pasó lo peor. Lo pude trabajar con profesionales, familiarmente también y espiritualmente. Eso me hizo muy bien y hoy me siento una persona totalmente diferente”.
Su testimonio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la salud mental en el deporte de alto rendimiento, un tema cada vez más visible en el fútbol europeo y mundial.
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