Gabriela Sabatini fue una de las grandes figuras del tenis femenino de la década del 90 y una de las deportistas argentinas más influyentes de todos los tiempos. Sin embargo, cuando todavía estaba en edad competitiva y con una carrera repleta de éxitos, tomó una decisión que sorprendió al mundo del deporte: retirarse a los 26 años.

La ex número 3 del ranking mundial, campeona del US Open 1990 y ganadora de 27 títulos WTA, habló con absoluta sinceridad sobre ese momento clave de su vida durante una charla con Agustín Creevy en su canal de YouTube. Allí, Sabatini explicó que el problema no fue físico, sino mental.

“No me dio más la cabeza. A los 26 años físicamente estaba súper bien. Ya lo venía procesando. Creo que esto comenzó en 1994, dos años antes. Ahí empecé a trabajar con un psicólogo deportivo porque sentía que entraba en un bache, que no quería jugar, que no me motivaba estar ahí”, relató la ex tenista.

Sabatini reconoció que esa sensación no era nueva en su carrera. “Esto ya me había pasado a los 17 años. Sentía que no quería jugar más al tenis. Después me volví a enganchar, a entusiasmar, y más tarde me volvió a pasar lo mismo. Ahí me di cuenta de que era el final”, confesó.

En ese análisis profundo, la campeona argentina apuntó a todo lo que rodea al alto rendimiento. “No sé si es el tenis en sí. Creo que es todo lo que hay alrededor: la fama, la prensa, las exigencias, las expectativas. Todo eso te va quemando la cabeza sin que te des cuenta”, explicó.

Con el paso del tiempo, Sabatini logró reencontrarse con el disfrute del juego. “Jugué una exhibición cuando era más grande y volví a disfrutar otra vez el tenis. Era como una nena jugando. Eso era lo que sentía a los 13 o 14 años, pero después se convierte en un trabajo, con presiones y exigencias”, recordó.

La ex campeona fue clara al explicar el motivo final de su decisión: “Me estaba empezando a pasar que odiaba al tenis y no quería que eso ocurriera. Es algo que me dio tanto y tan lindo. Entonces dije basta. Respeté lo que sentía”.

Su último partido como profesional fue el 14 de octubre de 1996, en el WTA de Zúrich, donde cayó en primera ronda ante Jennifer Capriati por 6-3 y 6-4. Ese año, sus mejores actuaciones habían sido los cuartos de final en San Diego y Key Biscayne, y su último título había llegado en Sídney, a comienzos de 1995, frente a Lindsay Davenport.

La historia de Sabatini sigue siendo un ejemplo de talento, sensibilidad y valentía para tomar decisiones difíciles. A casi tres décadas de su retiro, Gabriela Sabatini continúa siendo una referencia indiscutida del deporte argentino y una voz autorizada para hablar de lo que implica competir en la elite.

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