Mientras la Fórmula 1 transita las últimas horas de la temporada 2025, el paddock vuelve a sacudirse con un rumor de alto impacto que tiene a Alpine como protagonista. Esta vez, el foco no está puesto directamente en Franco Colapinto, sino en la posible llegada de Christian Horner, histórico ex jefe de Red Bull, quien evalúa regresar a la Máxima con un rol de peso dentro de la estructura francesa.
Según informó el diario neerlandés De Telegraaf, Horner lidera un consorcio inversor que analiza presentar una oferta cercana a los 763 millones de euros para adquirir el control mayoritario de Alpine. La operación se daría en un contexto clave, marcado por el nuevo reglamento técnico que entrará en vigencia en 2026.
De acuerdo a lo publicado por Auto Motor und Sport, el movimiento podría concretarse a corto plazo. Los actuales socios minoritarios —Otro Capital, RedBird Capital Partners y Maximum Effort Investments— estarían dispuestos a vender su 24% del paquete accionario, participación que adquirieron en 2023 por unos 200 millones de euros. Aún resta definir si Renault, accionista principal, aceptará ceder una porción adicional.
Desde lo deportivo, el presente de Alpine dista de ser alentador. El equipo con base en Enstone cerró el último campeonato en el último lugar del Mundial de Constructores, con apenas 22 puntos, muy lejos incluso de Sauber, su rival más cercano. La fuerte inversión recibida en los últimos años no logró revertir una tendencia preocupante.
En caso de concretarse la llegada de Horner, Alpine incorporaría a uno de los directores deportivos más exitosos de la era moderna. Desde 2005, el británico comandó Red Bull Racing y acumuló 14 títulos mundiales, entre campeonatos de constructores y coronas de pilotos con Sebastian Vettel y Max Verstappen, antes de su salida tras conflictos internos.
El contexto que encontraría no sería sencillo. A partir de 2026, la Fórmula 1 afrontará una transformación profunda en materia de motores y aerodinámica, y Alpine ya tomó una decisión clave: dejar de fabricar sus propias unidades de potencia para convertirse en equipo cliente de Mercedes.
Según medios alemanes, Horner no aceptaría un rol secundario o meramente institucional. Su intención sería tener poder real en la toma de decisiones, respaldado por su condición de accionista mayoritario. Esa postura, justamente, fue uno de los factores que complicó negociaciones anteriores y también influyó en su salida de Red Bull.
La posible llegada del británico abre, además, un interrogante central sobre el futuro de Flavio Briatore. El italiano regresó a Alpine en 2024 como asesor y asumió funciones ejecutivas de manera interina tras la salida de Oliver Oakes en 2025. La convivencia de dos figuras de liderazgo fuerte podría generar un nuevo reordenamiento interno.
En medio de este escenario de incertidumbre y redefiniciones, Alpine atraviesa un momento bisagra de su historia reciente.
El mercado de la Fórmula 1 no descansa y, una vez más, Alpine aparece en el centro de la escena. Un posible desembarco de Christian Horner promete impacto inmediato y consecuencias a largo plazo.
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