Lorenzo Musetti, hoy número 8 del mundo, se consolidó en 2025 como el gran representante del revés a una mano en la élite del tenis. Su crecimiento técnico y mental lo llevó a convertirse en una de las figuras del circuito y a recibir el prestigioso reconocimiento como Atleta del Año en los Premios Gazzetta Sports, imponiéndose incluso a Jannik Sinner.

El italiano tuvo un año extraordinario, pero para entenderlo hay que mirar hacia atrás. A inicios de 2024, Musetti atravesaba un período de dudas, con derrotas duras y un nivel irregular. En busca de confianza, decidió bajar a nivel Challenger y desde allí comenzó su reconstrucción. En Roland Garros estuvo cerca de eliminar a Novak Djokovic en tercera ronda y a partir de ese impulso llegó a la final en Queen’s, a la semifinal de Wimbledon, a la final en Umag y a la medalla de bronce olímpica en París.

El 2025 lo inició como número 17 del ranking, pero pronto se transformó en una de las grandes sensaciones de la temporada de polvo de ladrillo. Fue finalista en Monte-Carlo, semifinalista en Madrid, Roma y Roland Garros, donde le jugó de igual a igual a Carlos Alcaraz durante dos sets antes de retirarse por lesión.

En su superficie predilecta, el italiano se convirtió en el segundo mejor jugador del mundo, solo por detrás del propio Alcaraz y superando a figuras como Alexander Zverev, Alex de Miñaur y Holger Rune.

Su sprint final hacia las ATP Finals de Turín también fue clave. Con finales en Chengdu y Atenas y una semifinal en Viena, Musetti pudo sostenerse en la pelea hasta el final. El retiro de Novak Djokovic abrió una puerta que él supo aprovechar para meterse entre los ocho mejores del año.

Con el premio Gazzetta en sus manos y el Top 10 consolidado, Musetti enfrenta 2026 con la tarea más desafiante: mantenerse entre los mejores y demostrar que su ascenso no fue casualidad.

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