La Comisión de la Fórmula 1 aceptó el reclamo formal de McLaren y debatirá el cambio de unidad de potencia que Red Bull aplicó en el auto de Max Verstappen durante el Gran Premio de Sao Paulo. La duda central: si la modificación, realizada según el equipo austríaco por motivos de rendimiento, debe incluirse o no dentro del límite presupuestario.

Tras la floja clasificación en Interlagos, Red Bull decidió cambiar el motor del neerlandés, quien luego largó desde el pit lane y terminó en el podio. Ese rendimiento encendió la alarma de McLaren, que consultó a la FIA si el cambio corresponde a un gasto permitido por fuera del techo o si debería computarse dentro del límite de costos.

La escudería de Woking plantea que la normativa financiera posee una “zona gris”, ya que no especifica claramente cuándo una modificación de la unidad de potencia está exenta del control presupuestario. Andrea Stella, director del equipo, fue contundente: si Red Bull lo hizo por rendimiento, entonces debería considerarse un gasto que impacta en el techo.

“Este tipo de modificaciones desafían las regulaciones. Si el motor se cambió por razones de rendimiento, debería entrar dentro del límite de costes”, expresó Stella, quien remarcó que McLaren no realizaría un cambio similar porque podría exceder el presupuesto.

El tema es clave para la escudería británica, ya que tanto Lando Norris como Oscar Piastri han utilizado el máximo de componentes permitidos sin penalización. Con tres carreras por delante, cualquier falla de fiabilidad obligaría a colocar una nueva unidad de potencia, lo que podría generar un gasto millonario y eventuales sanciones por superar el límite.

Los costos estimados que manejan los equipos son elevados: un motor de combustión ronda el millón de euros, el turbocompresor unos 150.000, el MGU-K 175.000, la electrónica 215.000, la batería otros 215.000 y el MGU-H —que dejará de existir en 2026— supera los dos millones. Un cambio completo en ambos autos podría costarle a McLaren cerca de cuatro millones de euros.

Por eso, la decisión de la FIA marcará el camino a seguir: si determina que el motor de Verstappen no impacta en el límite, McLaren podría optar por penalizar estratégicamente y colocar unidades nuevas para llegar al final del año con motores frescos. Si la FIA decide lo contrario, la escudería evitaría cualquier cambio para no arriesgar sanciones deportivas o económicas.

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