La FIFA y la UEFA analizan en las próximas semanas una medida de alto impacto: la posible expulsión de Israel de todas las competiciones internacionales, tanto a nivel selecciones como clubes. La decisión, de concretarse, sería similar a la aplicada a Rusia tras el inicio de la guerra con Ucrania en 2022.
El debate surge en medio del conflicto bélico en la Franja de Gaza, que ha incrementado la presión política sobre los organismos rectores del fútbol. Según informó la agencia Associated Press, existiría un quórum de al menos 20 votos dentro de la UEFA para avanzar en la exclusión.
De aplicarse, la sanción alcanzaría no solo a la selección israelí —actualmente tercera en el Grupo I de las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026—, sino también a equipos como el Maccabi Tel Aviv, que compite en la UEFA Europa League y viene de igualar con el PAOK de Grecia.
La UEFA es, hasta el momento, la organización que más firme se muestra respecto a la expulsión, mientras que la FIFA mantiene dudas. El presidente Gianni Infantino, con fuertes vínculos políticos y estratégicos en Norteamérica, podría ser un factor clave en la definición, especialmente por las relaciones de Estados Unidos con Israel.
El antecedente inmediato se remonta a 2022, cuando Rusia fue excluida de la Copa del Mundo de Qatar y de todos los torneos europeos debido a la invasión a Ucrania. El caso de Israel se discutirá la próxima semana en un cónclave en Zúrich, donde el tema estará sobre la mesa.
El conflicto también se ha trasladado a otros deportes: en la última Vuelta ciclista a España, protestas propalestinas contra la participación del equipo Israel-Premier Tech obligaron a modificar la llegada de una etapa en Pontevedra. El cruce entre política y deporte vuelve a ser inevitable.
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