Max Verstappen volvió a ser el de antes. En el Gran Premio de Italia en Monza, el neerlandés dominó de punta a punta y se quedó con una victoria que recordó a sus mejores tiempos en la Fórmula 1. Con el RB21, un auto que este año no está a la altura de los McLaren, el tricampeón sacó a relucir su talento para alcanzar su tercer triunfo de la temporada.
El piloto de Red Bull venció con contundencia a Lando Norris, a quien le sacó 19 segundos de diferencia, mientras que el podio lo completó Oscar Piastri.
La carrera prácticamente se resolvió en las primeras cuatro vueltas. En la largada, Verstappen defendió su posición ante Norris, aunque en la chicana debió devolverle el lugar para evitar una sanción. Apenas unos giros más tarde, volvió a tomar la punta y desde ahí nadie pudo alcanzarlo. El resto fue un trámite.
“Fue un gran día para nosotros. Estábamos volando y disfruté mucho del coche; pude controlar el ritmo bastante bien. Fue una ejecución fantástica del equipo”, expresó Verstappen tras la competencia. Este año ya había ganado en Imola, y ahora repitió en territorio italiano.
El campeonato, sin embargo, sigue cuesta arriba para el neerlandés: está a 94 puntos de Oscar Piastri. Más allá de las matemáticas, lo cierto es que lo de Monza parece más un destello aislado que un cambio de rumbo definitivo para Red Bull en 2025. De todos modos, en Italia volvió el viejo Max, el que arrasaba sin dar lugar a dudas.
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