España tendrá un boxeador en una final olímpica 24 años después. En el templo de Rafa Nadal y Carlos Alcaraz, en una noche templada, Ayoub Ghadfa (1998) ganó de forma clara su combate de semifinales ante el francés Djamili Aboudou por 5-0 y peleará por el oro en Roland Garros. La gran final será el sábado a las 22:51h ante el temible uzbeco Bokhodir Jalolov, que derrotó al germano Nelvie Tiafack por unanimidad (5-0).

Ayoub, un hombre de puños de cemento, un fajador nato de pegada demoledora, muy disciplinado y con una condición física increíble. Tenía el bronce asegurado, pero su ambición le llevó a luchar por algo más grande en el combate más importante de su vida. “No escuches a la gente”, le insistía el seleccionador español Rafa Lozano ‘El Balita’, desde la esquina, el último en disputar una final olímpica en Sídney 2000 -fue plata-. Al marbellí le funcionó de maravilla el directo de izquierda ante un rival con un centro de gravedad más bajo. También le cambió las alturas con la derecha para ir sumando aciertos y cometer pocos errores. Puso al rival contra las cuerdas usando su jab, aprovechando la ferocidad de su mejor golpe. Fue una contraposición de estilos en un escenario en el que el francés se sintió espoleado por el público, que no paró de animarle en todo momento.

El combate fue una exhibición del español, que controló los ataques a la desesperada del francés buscando levantar un combate que por puntos se le escapaba. Y por un momento pareció que el francés noqueaba al español al tumbarle y caer al suelo, pero Ayoub, atento a la mirada de los jueces, lo libró con un salto acrobático para ponerse de nuevo en pie.