¿Cuánto puede durar una pala de pádel? ¿Cuándo se debe cambiar? Estas son unas de las preguntas más habituales entre los jugadores de pádel amateur, especialmente entre los jugadores que se inician en el deporte y que, seguramente, todavía están jugando con su primera pala.
No hay una ciencia exacta. Evidentemente, si la pala se rompe se tendrá que cambiar, pero la realidad es que, si la cuidamos bien y no la golpeamos, nos puede durar años. Sin embargo, en función del uso, la pala irá perdiendo su jugabilidad.
Una pala de pádel se compone por un tubular -en las palas de gama alta de carbono-; una goma en su interior, la cual puede ser EVA o FOAM; y un plano, la zona donde impacta la bola, el cual suele ser de carbono, fibra de vidrio o una mezcla de ambos materiales.
Por lo tanto, la respuesta se encuentra en la durabilidad que tienen sus materiales. El tiempo que están en buenas condiciones y que hacen que la pala funcione correctamente.
Los materiales van perdiendo prestaciones con el tiempo, pero el jugador no siempre percibe este desgaste porque va amoldando su juego a las sensaciones que le da la pala. Muchas veces, uno se da cuenta de la calidad perdida cuando prueba la pala de un compañero. Es en ese momento cuando se percibe que el material de la pala pese estar muy bien cuidado y casi sin golpes, no funciona como los primeros días.
Tomás Martínez, CEO de la tienda 100×100 Padel, responde a la pregunta: “Hemos llegado a tener clientes con palas de 2 o 3 años y estar encantados, pero al probar una pala con las prestaciones al máximo se dan cuenta que la suya está deteriorada internamente, las gomas Eva pierden el efecto memoria y su retorno se vuelve lento, la salida de bola va siendo cada vez más lenta… Según nuestra experiencia, una pala de Carbono 100% con una goma media, un jugador amateur que juega 3 partidos por semana y su nivel es bueno -sabe leer un partido, le pega bien por arriba…-, puede durar entre 10 y 11 meses, a partir de ese momento las prestaciones empiezan a decaer.”
