19 July, 2024

Como muchas cosas en esta vida, la perspectiva convierte en incomprensibles ciertas decisiones. Vista su trayectoria y sus últimos partidos, ahora que debuta a nivel absoluto con el Team USA, cuesta entender cómo Jalen Brunson fue tan solo el número 33 del Draft de 2018. El base de 26 años, nacido en New Brunswick, New Jersey, mama baloncesto desde su nacimiento, y su progresión le sitúa a estas alturas como líder natural y estrella de la selección de Estados Unidos que encara un nuevo asalto al Mundial.

El jugador de los New York Knicks, donde en su primera temporada se ha erigido también en referente, ha demostrado a su paso por España que su techo baloncestístico está todavía mucho más allá. En el torneo del centenario de la Federación Española de Baloncesto (FEB) celebrado en Málaga, Brunson ha capitaneado al joven grupo estadounidense a dos victorias de mérito y prestigio contra Eslovenia y la selección. En la primera toma de contacto con el Martín Carpena demostró su polivalencia, y el domingo dio rienda suelta a su capacidad para resolver partidos y anotar. 21 puntos sin fallo en tiros de campo (7-7 TC; 2-2 3P), 3 rebotes y 5 asistencias le valieron para erigirse en MVP del partido y conseguir un 25 de valoración en 25 minutos sobre la pista.

“Esto es baloncesto, el juego que amo y para el que trabajo a diario”, comentaba en la zona mixta tras su recital a orillas del mediterráneo. “Para mí, en baloncesto no existe la presión. Es un privilegio jugar, y hay momentos, cuando toda la carne está en el asador, en los que intento dar lo mejor de mí”, añadía. A Brunson nunca le ha quemado el balón, y ya en el instituto dio fe de ello cuando rompió el récord anotador de su escuela enchufando 57 puntos en una victoria tras dos prórrogas.

Un currante de sistema alejado de los grandes egos

Hijo de Rick Brunson, exjugador con nueve años de experiencia en la NBA y una carrera posterior en los banquillos y despachos de la liga –ahora, el padre trabaja también para los Knicks–, el chaval siempre fue modesto y comedido a pesar de sus habilidades. “No sé cómo explicarlo. Mi personalidad es muy diferente si la comparas con otros jugadores de perfil destacado. Intento ser uno más, vivir una vida normal y alejarme de los egos”, le contaba al Chicago Tribune después de su exhibición en high school.

Su buen papel en la etapa colegial le valió una buena oportunidad con un programa único en la Universidad de Villanova. La decisión resultó acertada y alejada de la convención contemporánea para los grandes talentos del baloncesto en Estados Unidos. En vez de formarse un año más y dar el salto a la NBA, Brunson esperó y estuvo tres años en la universidad, donde ganó dos títulos y se convirtió en una leyenda de los Wildcats, que este año le retiraron su número 1.

“Intento ser uno más, vivir una vida normal y alejarme de los egos”

Aunque demostró sobradamente su capacidad para anotar y tirar del carro él solito, Brunson supo adaptarse al sistema propuesto por Jay Wright en Villanova para triunfar. En vez de dárselas de estrellita, aprendió a compartir balón y no ir más allá de las exigencias de guion en un equipo plagado de talento. Promedió 9,6 puntos en su primer año y levantó su primer título en la NCAA. En el tercero, los papeles cambiaron y su técnico le pidió más liderazgo.

“Él sabía perfectamente bien cuando necesitábamos que tomara el control. Esa fue la belleza y la coronación de su trayectoria”, recordaba Wright a The Sporting News. La respuesta de Brunson llegó con 18,9 puntos y 4,6 asistencias de promedio para ganar su segundo título antes de presentarse al Draft como mejor jugador universitario de la temporada.

El gran acierto y posterior desacierto de los Mavs

Algo falló en el proceso de reclutamiento para la NBA, que ni le invitó al Draft Combine ni le valoró como debía a pesar de las numerosas franquicias con necesidad para contar con un valor como él. Se le veía demasiado bajo (1,88 metros) y ligero (86 kilos) para aguantar la exigencia física de la liga estadounidense, y además no se puso en valor su capacidad para moldear su juego a las necesidades del equipo.

Dallas se encontró pues con un caramelo en el puesto 33 del Draft y sorprendentemente lo dejó escapar el pasado verano, cuando los Knicks entraron en tromba y le ofrecieron un contrato de 104 millones de dólares a cambio de cuatro años. Visto el boom actual de salarios, es otra ganga difícil de explicar. “Mucho. Es un jugador y un tipo magnífico”, decía Luka Doncic cuando le preguntaron si los Mavs le echaban de menos en abril.

Con los Mavericks, Brunson aprovechó su capacidad para moldearse a los demás para hacer migas y complementarse con una estrella del calibre de Doncic. En cuatro temporadas, el base creció y pasó de 9,3 puntos de promedio a 16,3, subiendo también su reparto de juego pasando de 3,2 asistencias a 4,8 en su último año en Texas. Titular indiscutible, uno de los compañeros mejor valorados por el mago esloveno, sorprendió cuando los Mavs no quisieron darle más dinero después de apostar de él en el Draft.

“La gente quizás no me creerá. Hablé sobre ello con mi padre desde el primer o segundo año en Dallas. Le dije ‘sí, creo que estaremos aquí hasta el final de mi trayectoria’. Eso es lo que pensaba”, reconocía Brunson en el podcast de J.J. Redick The Old Man and The Three. El jugador había pedido a inicios de la temporada 2021-2022 una renovación por cuatro años y 56 millones de dólares que se le negó hasta en dos ocasiones. “Es cosa suya. No les culpo por tomar una decisión de negocio, tenían todo el derecho de hacerlo”, aseguró sobre el rechazo de Dallas en una entrevista con Bleacher Report.

Esta última campaña, en Nueva York, sin las ataduras de ser el número dos de Doncic en Dallas y volviendo a la posición de base natural tras sus pinitos como escolta, Brunson ha estallado y firmado los mejores números de su carrera con 24 puntos y 6,2 asistencias por encuentro en 35 minutos de juego.

La confirmación malagueña

Brunson se ha mostrado desenfadado y sonriente en sus días de concentración en Málaga. Ha celebrado su reencuentro (aunque no sobre la pista) con su amigo Doncic –”no tengo más que amor para él”– y ha encajado con perfil bajo, como siempre, su selección como “líder natural” del Team USA por parte de  Steve Kerr. “Es un tipo fácil de tratar, conocer, y como es el líder, es importante para mí conectar con él, porque esto se trata de colaborar”, decía el seleccionador sobre su pupilo y director de juego estos días.

Vertical

Jalen Brunson intenta superar a Juan Nuñez en el España-USA

Jorge Zapata / EFE

El entrenador de los Warriors y preparador del combinado nacional estadounidense ha hecho los deberes. El Team USA ha estado probando todas las facetas de Brunson estos días. Le ha hecho jugar con el balón en las manos como en Nueva York, pero también le ha propuesto recuperar dinámicas de Dallas al ponerle de nuevo de ‘2’ al lado de Tyrese Haliburton, un distribuidor de primera. En ambas facetas ha funcionado y en cada partido ha dejado detalles para todos los gustos.

Contra Puerto Rico, todavía en Las Vegas, Nevada, sumó 11 puntos y 12 rebotes, luego contra Eslovenia, sin poder medirse a su gran colega, firmó 11 puntos, 4 rebotes y 8 asistencias. Ya contra España, con un recital en la primera mitad, dejó claro sobre la pista que el papel de líder y estrella no le viene grande. En Estados Unidos ya saben a quién abrazarse en busca de la medalla de oro.