20 July, 2024

Habrá quien ignore (de todo hay en la viña del Señor) que Marc Márquez atesora un currículum espectacular y, lógicamente, se pensarán que el ’93’ es un piloto del montón. Lo de esta temporada está siendo particularmente traumático. No rueda con los pilotos de cabeza, con lo que no sale ni en la tele.

Ya se han disputado nueve citas del calendario y el chico de Cervera no ha sido capaz de puntuar en ninguna de las carreras largas. Y estamos hablando de un deportista con unos números increíbles (ocho títulos mundiales, 85 victorias, 139 podios y 92 poles). En los sprints ha salvado los muebles. De hecho, sus pírricos 15 puntos han sido cosechados en los eventos celebrados los sábados de cada gran premio del curso actual. Pero esa ínfimo botín sólo le da para el 19º clasificado. Está situado a una distancia sideral de los competidores que dominan el certamen. De hecho, Pecco Bagnaia, vigente campeón de MotoGP y líder actual del campeonato, le saca ¡199 puntos!

La Honda, una moto ingobernable

Evidentemente, la Honda 2023 es una moto ingobernable. Así lo ponen de relieve las reiteradas caídas de los pilotos que las conducen (más bien sufren) esta campaña. Al manillar de la RC213V, Joan Mir se ha ido al suelo más veces que nunca (el bicampeón lleva 13 accidentes este año). Así que no es un problema que sólo padezca el leridano.

Lo que pasa es que el octocampeón es quien más besa el suelo. El pasado domingo en Silverstone sumó su caída número 15 de la temporada 2023 de MotoGP. ¿Cuál es el problema? Pues que hay que remontarse al Gran Premio de Malasia 2022 para acordarse de la última vez que Marc acabó una carrera larga. En Sepang fue séptimo y a partir de ahí entró en una espiral de autodestrucción de la que no está encontrando la manera de salir.

Situación crítica

La crisis de Marc está asociado al momento deplorable por el que pasa la marca del ala dorada. La inestabilidad de su moto es algo que no deja de asombrar viendo los recursos que tienen. Y lo cierto es que Honda no consigue revertir esta dramática situación. Está hundida hasta el punto de que sus pilotos suelen rodar en las posiciones traseras sin ninguna opción de hacer nada destacable. Parece que sus competidores se conforman con no estrellarse… y ni eso.

Alberto Puig, team manager del Repsol Honda, conversa con Marc Márquez.
Alberto Puig, team manager del Repsol Honda, conversa con Marc Márquez.HRC

Dos percances y nuevo K.O.

En el icónico trazado británico, Marc sufrió dos percances. En la salida se tocó con Franco Morbidelli y luego chocó con Enea Bastianini. Este último golpe le hizo rodar, una vez más, por el duro suelo. A este naufragio hay que sumarle que Mir también se había estrellado anteriormente. Es decir, el Repsol Honda volvió a quedarse a cero. Es más, los pupilos del constructor japonés se quedaron sin puntuar tanto en el sprint como en la prueba larga del domingo.

Cuando todo te sale mal es lógico que entren las dudas. Es obvio que Marc está en el peor momento de su carrera. Está irreconocible. Y no sólo por los resultados, sino incluso por su actitud. Las constantes lesiones que le han provocado las reiteradas caídas le hicieron perderse este año las citas disputadas en Termas del Río Hondo, Austin y Jerez. Encima en Sachsenring, otrora su trazado talismán, vivió un infierno inesperado (cinco accidentes), y también causó baja. Y eso le condenó a perderse también Assen. Corre poco y cuando lo hace se ve abocado a competir por las migajas. De ahí que estemos ante un Márquez desfigurado.

Esta mentalidad no es la que me gusta, pero para volver a ser el de antes tengo que empezar de alguna forma. Tengo que hacer lo de este fin de semana, olvidarme de las pantallas de tiempo. Ya llegará el momento de apretar”, reconoció el de Cervera tras la cita del domingo.

Lo que pasó en el último sprint

Y no olvidemos que el sábado de Silverstone se tomó el sprint como si fuera un entrenamiento. Así acabó 18º. Ver para creer. “Cuando noté que las sensaciones no eran buenas me calmé, y me puse el chip de un ensayo libre. En seis carreras me he roto tres huesos y un ligamento. Abrí la ventana y pensé que había una oportunidad, pero luego las sensaciones no estaban. La experiencia de lo que pasó en Alemania tiene que servir de algo“, soltó.

Así las cosas, se nos antoja como una verdad de Perogrullo que Marc necesita cuanto antes un buen resultado. Para salir del pozo debe dar un primer paso que le haga recuperar la confianza perdida.


Fuente: Marca