21 February, 2024

En Wimbledon están Carlos Alcaraz y también Novak Djokovic, pero no está Nick Kyrgios, que podría dar mucho espectáculo. El australiano, que se encuentra recuperándose de una lesión, apenas habla en los medios, pero ahora ha concedido una entrevista a MensHealth en la que ha vuelto de verdad, como se fue, contestando a todo, sobre si mismo y sobre sus rivales. “La palabra que me viene a la mente sobre mí es original. Me gusta hacer las cosas a mi manera y he sido así desde que era pequeño. Una buena analogía es que nunca me quedo dentro de las líneas. Siempre desafío, hago preguntas. Quiero saber por qué hago las cosas, ya sea en mi vida cotidiana o en el juego. Así que sí, esa es mi mentalidad: ser original”, asegura.. Creo que siempre he sido perfeccionista y, a veces, para sacar lo mejor de mí misma tengo que encenderme, salir de la rutina, subir mis niveles de energía. Un arrebato mental puede ponerme en marcha. Todo es cuestión de equilibrio. Todos los deportistas entran en una zona y necesitan un poco de energía”, dice justificando sus salidas de tono.

Se reconoce como muy competitivo: “Odio perder. Sí, odiar perder es lo que más se acerca a mí. Eso vale para cualquier cosa, en cualquier escenario, tanto si juego al tenis como si juego a videojuegos. No soporto perder. También me encanta ganar, pero para mí, tener la capacidad de no perder es lo que más me gusta”, dice y asegura que no tiene muchos amigos en el tenis: Un par de los estadounidenses -Jack Sock es un buen amigo- y un par de mis compatriotas. Pero es difícil, porque es un deporte muy competitivo y todos jugáis contra todos cada semana. Comemos juntos, nos vemos todo el tiempo”.

Dice, además, que Australia es un país racista: “Sí. He sufrido racismo del malo. Australia es un país bastante racista en general, uno de los más racistas del mundo” y añade: “Algunas de las personas más emblemáticas del deporte australiano nos han dicho a mí y a mi familia que nos vayamos al lugar de donde venimos. Cosas que no son aceptables, nada aceptables”

También asegura que la lesión no le ha venido mal: ” Lo he pasado muy bien. Si echas la vista atrás a la última década de mi vida, día tras día, semana tras semana, he estado viajando, jugando, viajando, jugando, sin ver a la familia durante meses, perdiéndome acontecimientos importantes, y de repente he tenido tiempo para ser normal y pasar tiempo con las personas más importantes de mi vida. Así que no puedes enfadarte por necesitar descansar. Lo he disfrutado. Tienes que mirar la mano que te ha tocado y ver qué puedes hacer con ella. No es que el tenis sea lo único que hago. Hago muchas más cosas”.

Kyrgios, sobre quién es mejor: Nadal, Federer o Djokovic

  • Djokovic: “Diría que la palabra para describirlo ha cambiado quizá seis veces durante el tiempo que le he conocido. Pero ahora mismo, la palabra es leyenda. Es una auténtica leyenda del deporte. Lo que me gusta de Novak es que se enfrenta a un montón de mierda, pero sigue adelante. Tiene una base de fans en la que mucha gente le quiere y mucha gente no. A veces no sabe dónde puede jugar, en qué torneo, tiene que lidiar con muchas opiniones ajenas, y simplemente lo hace. Eso es genial”
  • Federer: “GOAT, el mejor de todos los tiempo. Nunca encontrarás a nadie que juegue como él. Tan puro, tan natural, su forma de jugar… sí, puro”.
  • Nadal: “Yo diría… [pausa] Dios, esta es difícil. [Pausa] Nunca he visto a nadie tan intenso en toda mi vida. Es un atleta increíble, pero sí, intenso”.
  • Andy Murray: ” Un jugador infravalorado. Y uno de los tipos más divertidos que he conocido en mi vida. Sé que su humor no siempre es apreciado en el Reino Unido, pero es muy divertido”.

Además cuenta cómo fue su depresión: “Estaba entumecido. Funcionaba con el piloto automático todos los días. Alejaba a la familia, los amigos y las relaciones. Mi carrera estaba en piloto automático. Hacía las cosas porque me decían que las hiciera. Literalmente, no sentía nada. Sólo sentía algo cuando hacía esas cosas [autolesionarme, cortarme o quemarme] o cuando bebía. Era entonces cuando me sentía bien, y eso es preocupante. Jugaba en torneos, miles de personas me miraban, y no sentía nada. La mayoría de la gente se sentiría genial pudiendo hacer eso. Yo me sentía fatal. Fue una época dura, nada agradable, ni remotamente cercana a lo decente”.


Fuente: larazon.es